Estaba sentada en mi sillón, con las piernas cruzadas, el nylon de mis medias rozando suave… ese crujido que sé que lo vuelve loco. Mi amor, mi hombre, frente a mí con su copa de champán. Le puse la cajita rosa y el paquetito al lado. ‘Feliz cumpleaños, cariño’. Sonreí, viéndolo nervioso.
‘¿Cuál abro primero?’. ‘La sobre… despacito’. Lo miré fijo, mi blusa vaporosa dejando ver el encaje burdeos de mi sujetador. La falda subiendo poquito a poco, mostrando la puntilla de las ligas. Mis tacones nuevos, arqueando el pie justo como me gusta. Él abrió, leyó el vale para masaje con Sophie. ‘Quiero que vayas depilado, liso… y con esto’, dije señalando el paquetito.
La Sorpresa que Inició Mi Dominio
Lo abrió, sacó el anillo metálico, tribal, pesado. ‘Esto va en la base de tu polla. La hará más gorda, más dura… eterna. Para que no escondas lo cachondo que estás en el masaje’. Se quedó mirándome, polla ya apretando el pantalón. ‘¿Lo llevo puesto?’. ‘Sí, joder. Como si mi mano te apretara siempre. Ve al baño, rásate todo, ponte el anillo. Quiero verte listo para mí’.
Se fue, yo me quité el sujetador, seíos libres bajo la blusa. Volvió, semi-duro, el anillo apretando. Caminaba y se ponía tieso otra vez. ‘Ven aquí’. Me miró el escote, tragué saliva. Toqué su polla, dura como nunca. ‘Qué guapa está, cabrón. Mira cómo palpita’. Tiré del glande, rebotó contra su vientre. ‘Me pones a mil, no aguanto’.
Pero yo mandaba. ‘Siéntate’. Me subí encima, falda arremangada, sin bragas, coño chorreando. Froté mi humedad en su punta. ‘Ahora me follas como yo diga’. Bajé despacio, su polla abriéndose paso en mi coño apretado. ‘Joder… qué dura’. Empecé a cabalgar, lento al principio, mis tetas botando. ‘Más rápido, pero no corras’. Agarré sus manos en mis caderas, dictando el ritmo. Clavé uñas, él gemía. ‘Fóllame fuerte, pero yo decido cuándo’.
Aceleré, pubis chocando, su anillo rozándome el clítoris. ‘¡Sí, así!’. Él al borde, yo controlando. ‘No corras, cabrón’. Sentí mi orgasmo subir, lo apreté con el coño. Él explotó dentro, chorros calientes llenándome. Me corrí encima, temblando. Bajé, polla goteando. ‘Buen chico. Ahora, el masaje es miércoles a las 19h. Con el anillo puesto’.
El Trío donde Mandé en Cada Empuje
Días después, lo preparé. Él llegó al salón de Sophie, yo ya hablando con ella antes. Sophie, tetas perfectas bajo la camiseta blanca, culo firme. Lo hizo desnudar, masajeó espalda, bajó… quitó el boxer. ‘Mmm, depiladito… y el anillo. Tu mujer me lo contó todo’. Él flipó. Ella lo tocó, aceite en la polla, dedo en el culo.
Yo entré: ‘Sophie, quítate todo. Quiero verte follar esa polla tensa’. Ella se desnudó, cuerpo de infarto, coñito con pelito recortado. ‘Siéntate, amor’. Él se sentó, polla erguida. Sophie la untó, ‘Qué dura… lléname el culo’. Pero yo: ‘Yo digo cómo’. La puse a cuatro patas en la camilla, él detrás. Aceité su ano, metí dedos primero. ‘Ahora, métela despacio’.
Él empujó, ella gimió. Yo debajo, lamiendo su coño, dedos dentro. ‘Fóllala duro, pero mira cómo la como yo’. Ritmo brutal, polla entrando-salida en su culo, yo chupando clítoris. Ella se corrió gritando, temblando. Saqué su polla, la pajee lento. ‘Córrete en su espalda’. Él estalló, leche caliente salpicando.
Caímos exhaustos. Sophie jadeando, él KO. Yo sonriendo. ‘Feliz cumpleaños, mi amor. Todo como yo quise’. Sentí el poder, él rendido a mis pies. Esa noche, yo gané. Totalmente.