Cómo Tomé el Control Total y lo Hice Rendir Placer

Ayer por la mañana, me desperté con el cuerpo aún caliente de la noche anterior. Remy se había largado corriendo por su avión a Nancy, dejándome con las ganas. ‘Te llamo’, dijo, pero olvidó su móvil en la mesa. Horas después, sonó el teléfono: era él, con un número desconocido. ‘Vuelve por él’, le dije, con voz ronca. ‘Y no te librarás de mí tan fácil’.

Tres horas más tarde, el timbre. Abrí la puerta en mi nuisette roja transparente, pezones duros marcándose, el kimono entreabierto dejando ver mis curvas. Él entró, ojos clavados en mí, polla ya medio tiesa bajo los pantalones. ‘Anola… joder, estás…’. Lo corté: ‘Cállate. Hoy mando yo’. Lo empujé contra la pared, mi mano en su pecho. Sentí su corazón latiendo fuerte. ‘Quítate la camisa. Despacio’. Dudó un segundo, pero obedeció. Sus dedos temblaban en los botones.

La Tensión que Me Hizo Decidir: Él Será Mío

Me acerqué más, mi aliento en su cuello. Olía a sudor del viaje, a hombre ansioso. ‘Te vas a correr solo cuando yo diga. ¿Entendido?’. Asintió, tragando saliva. ‘Dilo’. ‘Sí, Anola… tú mandas’. Sonreí, victoriosa. La tensión subía, su respiración agitada. Le bajé la cremallera, saqué su polla dura, palpitante. ‘Mírala, ya mía’. La apreté, él gimió. ‘De rodillas’. Se arrodilló, mirándome con hambre. ‘Bésame el coño por encima de la tela’. Lo hice, frotándome contra su cara. La adrenalina me quemaba.

Lo llevé al sofá, lo tumbé. ‘Ponte boca arriba’. Me quité la nuisette, quedé desnuda, mi coño húmedo reluciendo. Me subí encima, polla en mi mano. ‘No te muevas’. La froté contra mis labios, goteando jugos en su punta. ‘Ahora, fóllame como yo diga’. Bajé despacio, su verga abriéndome, llenándome. ‘Joder… qué prieta’, gruñó. ‘Cállate y agárrame las tetas’. Las apretó fuerte, yo cabalgaba, controlando el ritmo. Ritmo lento primero, sintiendo cada vena de su polla rozándome dentro.

El Folleteo Brutal Bajo Mis Órdenes

Aceleré, mis caderas chocando contra sus huevos. ‘Más fuerte, cabrón’. Él empujaba desde abajo, pero yo lo frenaba con las manos en su pecho. ‘¡Yo decido!’. Sudor por todos lados, el sofá crujiendo. Le di la vuelta, a cuatro patas. ‘Ahora por detrás’. Me penetró, pero yo marcaba: ‘Despacio… más hondo… para’. Gemí cuando dio en mi punto, coño chorreando. ‘Chúpame el culo’. Sacó la polla, lengua en mi ano, lamiendo voraz. ‘Bien, ahora métemela otra vez’. Follando como animales, yo gritando órdenes.

Lo puse de rodillas, polla en mi boca. Chupé profundo, saliva goteando, bolas en mi mano apretando. ‘No corras’. Él jadeaba: ‘Anola… por favor…’. ‘No’. Lo monté de nuevo, reverse cowgirl, viendo su cara de placer torturado en el espejo. Cabalgué salvaje, tetas rebotando, clítoris frotándose. ‘¡Córrete ahora!’. Él explotó dentro, leche caliente llenándome, yo corríéndome encima, espasmos interminables. Polla palpitando, coño ordeñándolo todo.

Después, tumbados, su cabeza en mi pecho. Me sentía poderosa, invencible. Lo había conquistado, dirigido cada gemido, cada embestida. ‘Vuelve cuando quieras, pero siempre bajo mis reglas’, le susurré. Él sonrió, exhausto: ‘Sí, mi reina’. La adrenalina aún corría por mis venas. Había sido perfecto, exactamente como yo quería. Él, rendido a mis pies. Poder puro.

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