Tomé el Control Total de su Polla en Esa Posada Bretona

Estaba en Bretaña por un curro de inspección en una fábrica industrial, en medio de la campiña. Me quedé en una posada acogedora, con chimeneas crepitando y Madame Mireille, la dueña viuda, redonda y jovial, sirviendo platos caseros. Yo, española de pura cepa, fuerte, con curvas que matan, siempre lista para cazar. Ese atardecer, aparco mi 4×4 y veo a un tío guapo, Chris, ayudando a dos señoras maduras con las maletas. Sonrío. Ese es mío esta noche. La adrenalina me sube. Voy a por él.

Me ducho, me pongo falda negra ajustada, blusa escotada, medias con liguero y… sin tanga. Bajo a cenar. Las veo a ellas con él en el salón, apereando. Me planto: “Buenas noches, ¿puedo unirme? Soy experta en hacer noches inolvidables”. Él me mira, ojos brillantes. “Claro, siéntate”. Pido champán para todos. Charlo, suelto que soy soltera, abierta al sexo, que adoro mandar. Las señoras ríen, pero yo lo miro fijo. Tensión. Cenamos en mesa redonda cerca del fuego, ambiente caliente.

La Seducción y el Juego de Poder Bajo la Mesa

Empiezo el juego. “Chris, ¿llevas calzoncillos?”. Se atraganta: “Ehm… sí”. “Muéstrame. Ahora”. Bajo la mesa, levanto la falda un poco, enseño mis muslos con ligueros. Él duda. “Hazlo o me voy”. Baja la cremallera, saca la polla semi. La toco: suave, cálida, empieza a endurecerse. “Buena polla. Quítatela”. Farfulla: “Aquí?”. “Sí, joder”. Obedece, la deja colgando. La agarro, masturbo lenta. Sudor en su frente. Las señoras miran, excitadas, pero yo mando: “Vosotras, mirad pero no toquéis. Es mía”.

Lo arrastro a mi cuarto. Cierro. “Desnúdate. Ya”. Tiembla, obedece. Polla tiesa, venosa, goteando. Lo empujo al suelo: “Lameme el coño primero”. Abro piernas, pelo recortado, húmeda ya. Boca caliente en mi clítoris, lengua torpe al principio. “Más fuerte, chúpame bien”. Gimo, agarro su pelo, froto contra su cara. Olor a mi coño mojado lo enloquece. “Ahora, fóllame. Pero como yo diga”.

Follada Brutal: Yo Mandando Cada Posición

Lo monto a lo cowgirl. Polla gruesa entra fácil, llena mi coño. Cabalgo duro, tetas botando. “Mira cómo te follo”. Él gime: “Sí, joder…”. Cambio: levrette. “Métemela profunda”. Empujo culo contra él, clavo uñas. Sudor mezclado, slap slap de carne. “Ahora el culo”. Escupo en su polla, guío a mi ano apretado. Entra lento, duele rico. “Fóllame el culo, cabrón”. Ritmo brutal, bolas contra mi coño. Grito: “Más, rómpeme”. Él jadea, al límite.

Lo giro, 69. Chupo su polla salada, bolas en boca mientras lame mi coño chorreante. “No corras aún”. Lo monto de nuevo, coño apretando. Él suplica: “Me vengo…”. “Dentro, lléname”. Eyacula caliente, chorros en mi útero. Yo orgasmeo, tiemblo encima, jugos por su polla.

Se derrumba, exhausto. Yo, sudada, poderosa, sonrío. Lo tenía rendido, como quería. Su polla mía, su placer mío. Me visto, lo beso: “Buenas noches, chico”. Bajo, Mireille guiña ojo. Mañana se va. Yo, reina de la posada esa noche. Pura conquista.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top