Estaba cachonda perdida esa noche. Mi chico acababa de llegar a casa, con esa mirada de siempre, queriendo meterse en la cama y follar rápido. Pero yo… yo decidí que no. ‘Hoy mando yo, amor’, le dije con voz ronca, clavándole los ojos. Él sonrió, pensando que era un jueguecito. Error. Saqué la webcam, la encendí y me conecté al sitio de exhibi. ‘Míranos, desconocidos. Hoy os voy a enseñar cómo domino a este cabrón’. Él se quedó parado, polla ya medio dura bajo los pantalones. Le ordené: ‘Quítate todo. Ya’. Dudó un segundo… ‘¿Qué pasa, eh? ¿No me obedeces?’. Se desnudó, tieso como una piedra. Yo me puse mi mono de vinilo negro, cremallera hasta el coño, y una máscara de encaje. ‘Siéntate ahí, con las piernas abiertas. Muestra esa verga a todos’. La cam captaba todo: su polla palpitando, los primeros viewers entrando, comentarios como ‘¡Dale caña, puta dominante!’.
Me acerqué despacio, rozándole los muslos con las uñas. ‘No toques nada hasta que yo diga’. Le lamí el cuello, mordí el lóbulo de la oreja. ‘Vas a suplicar por mi coño’. Bajé la cremallera solo un poco, dejando ver mis tetas duras, pezones erectos. Él jadeaba, manos temblando. ‘Por favor…’. ‘Cállate. Mira la pantalla: ya somos 50 mirones’. Le até las manos con una corbata a la silla. Tensión pura. Mi coño chorreaba, olía a sexo en la habitación. Le escupí en la polla, la agarré fuerte. ‘Esto es mío ahora’. Él gemía, caderas moviéndose solo. ‘Quieto, joder. O paro’. Los viewers subían: 100. ‘¡Métela ya!’. Pero yo controlaba el ritmo. Le metí un dedo en el culo, lubricado con mi saliva. ‘¿Te gusta, eh? Dilo’. ‘Sí… fóllame’. Perfecto. La conquista empezaba.
La Decisión de Mandar y la Tensión que Subía
Lo desaté, pero solo para tirarlo al suelo. ‘A cuatro patas, como perrito’. Me puse en cuclillas sobre su cara. ‘Come mi coño. Lameme el clítoris hasta que grite’. Su lengua entró, torpe al principio. ‘Más adentro, coño. Chupa fuerte’. Yo me meneaba, tetas rebotando, mirando la cam: 200 tíos pajeándose. Mi orgasmo vino rápido, chorro en su boca. ‘Buen chico’. Ahora mi turno de follarlo. Le puse un plug enorme en el culo, metálico, frío. ‘Aguanta’. Él aulló de placer-dolor. Monté su polla de un golpe, coño tragándosela entera. ‘¡Joder, qué prieta!’. Cabalgaba salvaje, uñas en su pecho, dejando marcas. ‘No corras aún. Aguanta mi ritmo’. Cambié: levrette frente a la cam, él embistiéndome pero yo marcando el paso, empujando contra su verga. ‘Más profundo, cabrón. Fóllame el coño como si fuera tuyo’. Metí la mano, froté mi clítoris. Él sudaba, polla hinchada. ‘Voy a…’. ‘No. Sigue’. Lo giré, 69 brutal: yo chupando su polla babosa, bolas en mi boca, él lamiéndome el culo. ‘Traga mi ano, lame’. Orgasmo doble nos pilló: yo squirt en su cara, él casi explotando.
Pero yo mandaba. Lo puse boca arriba, subí encima. ‘Ahora sí, córrete dentro’. Polla latiendo, le ordeñé hasta la última gota, semen caliente llenándome. 350 viewers aplaudiendo en chat. Me aparté, semen goteando de mi coño depilado. Él jadeaba, roto, mirándome como diosa. ‘Buen polvo, ¿eh?’. Sonreí, apagué la cam. Me sentía poderosa, invencible. Ese cabrón era mío, y todos lo vieron. La adrenalina… uf, aún me pone. Mañana, repito. Pero con más control.