Cómo tomé el control y lo hice gemir bajo mis órdenes

Invité a Achille a mi casa. Sabía que era raro, autista ligero, pero jodidamente guapo, como un Redford joven. Quería aclarar que no lo amaba, solo curiosidad y deseo. Pero al verlo en mi sofá, con esa mirada perdida, algo se encendió. ‘Achille…’, murmuré, mordiéndome el labio. Él pidió café. Otra vez. Me harté. Me acerqué, tomé su mano. ‘Ven’, le dije firme. Él dudó. ‘¿Café primero?’. ‘No. Ahora’. Lo arrastré al dormitorio. Mi corazón latía fuerte. Olía a su colonia fresca, mezclada con mi perfume dulce. Sentí la adrenalina. Esta noche, él sería mío. Yo mandaba.

Me quité el vestido despacio. Quedé en bragas, tetas al aire. Sus ojos se clavaron en mi monte de Venus, pelitos dorados brillando. ‘¿No te gustan?’, pregunté, desafiante. ‘Brillan como miel…’, balbuceó. Sonreí. ‘Quítate la ropa. Todo’. Obedeció torpe. Su polla saltó dura, gruesa, venosa. ‘De rodillas’, ordené. Se arrodilló. Tomé su cabeza, acerqué su boca a mi coño. ‘Lame. Despacio’. Su lengua tocó mi clítoris hinchado. Gemí. ‘Más fuerte, joder’. Él obedecía perfecto, adivinando mis ganas. Pero yo dirigía.

La decisión de dominarlo

Lo empujé a la cama. ‘Manos atrás’. Me subí encima, frotando mi coño mojado en su polla tiesa. ‘Vas a follarme como yo diga’. Bajé despacio, su glande abriendo mis labios. ‘Ahh… sí’. Cabalgué lento, tetas rebotando. ‘Mírame’. Sus ojos marrones fijos en mí. Aceleré, polla hundiéndose hasta el fondo. ‘¡Más profundo!’. Sudaba, piel pegajosa. Lo besé brutal, mordiendo su labio. ‘Ahora, a cuatro patas’. Él se puso. Escupí en su culo, metí un dedo. ‘¿Te gusta?’. ‘Sí…’. Empujé mi coño contra su boca otra vez. ‘Come mi culo ahora’. Lengua caliente entrando. Gemí alto.

El clímax de mi poder

‘Vuélvete’. Lo monté a lo amazona, polla clavándose en mi coño chorreante. ‘¡Fóllame duro!’. Golpes salvajes, mis caderas dictando ritmo. Sentí su polla palpitar. ‘No corras aún, cabrón’. Frené, apreté mis paredes. Él gruñó. ‘Ahora, mi culo’. Me unté saliva, bajé lento. Su glande abriendo mi ano virgen. ‘Lento… ahh, joder, duele rico’. Enterrada hasta las bolas. Cabalgué anal, clítoris frotando su pubis. ‘¡Más!’. Orgasmos me sacudían. Él sudaba, perdido en mí. ‘Córrete dentro’. Explotó, semen caliente llenándome el culo. Yo grité, viniéndome fuerte.

Caímos exhaustos. Su cabeza en mis tetas. ‘Fue… imposible’, murmuró. Sonreí, acariciando su pelo revuelto. Lo había doblegado. Él, el raro impredecible, sucumbió total. Mi coño y culo palpitaban satisfechos, semen goteando. Poder puro. ‘Duerme aquí. Mañana, más’. Él asintió. Yo mandaba. Siempre. Sentí la conquista, esa rush de verlo rendido. Mi cuerpo vibraba. Había tomado todo: su polla, sus gemidos, su alma. Perfecto.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top