Tomé el Control Total: Cómo lo Seduje y lo Hice Gemir Bajo Mí

Soy Daniela, 28 años, bibliotecaria en Madrid. Me muevo en bici por el Retiro, odio el gimnasio pero así me mantengo en forma. Me gustan los cactus, los dulces y… tomar el mando en la cama. Conocí a Pablo, 35, divorciado, en un grupo de amigos. Siempre charlábamos, reíamos. Pero un día, lo pillé mirándome el culo mientras montaba la bici cuesta abajo. Se quedó tieso, con la polla dura en los pantalones. Lo noté. Sonreí para mí.

Días después, nos cruzamos. Él nervioso, yo juguetona. ‘¿Qué te pasa, Pablo? Pareces… distraído’, le dije guiñando. Me invitó a un bar. Hablamos, confidencias. Sus ojos en mis tetas, mi cuello. Al final, confesó: ‘Me vuelves loco, Dani’. Yo, seria: ‘Soy lesbiana, vivo con Julia’. Se quedó blanco. Pero le di mi número. ‘Nos vemos igual, ¿no?’. Ahí empecé a planear. Rompí con Julia esa noche, era tóxica, controladora. Quería un hombre. A él. Mi obsesión creció: su polla imaginada frotándose en mi culo de la bici.

La Tensión que Me Hizo Decidir: Él Será Mío

Lo llamé. ‘Ven a mi piso, Pablo. Solo nosotros’. Llegó. Yo en falda corta, sin bragas. ‘Siéntate’, ordené. Hablamos del lío con Julia. Él aliviado. Me acerqué, le toqué la mano. ‘Mírame bien. Hoy mando yo. ¿Entiendes?’. Asintió, polla ya hinchada. ‘Quítate la camisa. Despacio’. Dudó. ‘Hazlo’, insistí, voz ronca. Sus manos temblaban. Yo me levanté, bailé lento, subí falda: mi coño depilado brillando. ‘¿Quieres esto? Obedéceme y lo tendrás’.

Lo llevé a la cama. ‘Pantalones fuera’. Su polla saltó, dura, venosa. ‘Mmm, buena verga. Acércate’. La agarré, apreté. ‘Ahora, lame mis tetas’. Se abalanzó, chupando pezones duros. Yo gemí bajito: ‘Más fuerte, joder’. Le metí mano en el pelo, empujé su cabeza abajo. ‘Come mi coño. Ya’. Abrió mis piernas, lengua en mi clítoris. ‘¡Sí, así! No pares’. Secreciones chorreando, olía a sexo puro. Lo monté en su cara, restregando: ‘Bebe todo, cabrón’.

El Polvo Brutal: Yo Mandaba en Cada Empuje

Me corrí gritando, jugos en su boca. ‘Ahora fóllame. Pero yo digo cómo’. Lo tiré boca arriba. ‘No te muevas’. Me subí a horcajadas, polla rozando mi entrada húmeda. ‘Mira cómo te trago’. Bajé despacio, centímetro a centímetro. ‘¡Joder, qué prieta estás!’, balbuceó. Reí: ‘Cállate y siente’. Subí y bajé, controlando ritmo. Tetillas rebotando, culo aplastando sus huevos. ‘¡Más rápido!’, pedí yo. No, yo mandaba: aceleré, polla golpeando fondo. Sudor, gemidos. Cambié: de lado, yo atrás, clavándome su verga mientras le pellizcaba huevos.

‘Date la vuelta, perrito’. A cuatro, embestí con caderas, mi clítoris frotando. ‘¡Fóllame más profundo!’. Él jadeaba: ‘Dani, me corro…’. ‘No hasta que yo diga’. Frené, apreté ano en su base. Otro orgasmo mío: ‘¡Sí, coño!’. Entonces: ‘Córrete dentro. Lléname’. Eyaculó caliente, espasmos. Polla palpitando, semen goteando.

Me aparté, él exhausto. Yo sonriendo, poderosa. ‘Lo has hecho bien, Pablo. Me has dado lo que quería: tu sumisión total’. Besé su polla flácida, leche en mis labios. ‘Otra vez pronto. Pero yo decido’. Sentí la adrenalina, el poder. Ese culo que lo obsesionó ahora lo tenía rendido. Orgullosa, saciada. Él, mío.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top