Tomé el Control Total: Cómo Seduje y Dominé a un Chico Tímido

Estaba en ese bar cutre del barrio, el de la esquina con las mesas pegajosas de cerveza derramada. Lo vi entrar, un chaval de unos veintipocos, pelo revuelto, ojos que esquivaban los míos. Nervioso, como un crío. Me recordó a esos juegos de niña en el patio, detrás del cobertizo con ortigas pinchando las piernas. Pero ahora, yo soy la que manda. Yo decido.

Me levanté, short ajustado marcando el culo, top escotado dejando ver justo lo suficiente. Caminé hacia él, tacones resonando en el suelo sucio. ‘¿Solo?’, le solté, voz ronca, mirándolo fijo. Él balbuceó algo, ‘Eh… sí, un poco…’. Sonreí, acerqué mi cuerpo al suyo. Olía a jabón barato y sudor fresco. ‘Ven conmigo. No preguntes’. Lo tomé de la mano, piel suave, temblorosa. Afuera, el aire fresco de la noche madrileña nos golpeó. Mi piso estaba a dos calles. Él me seguía, obediente ya.

La Decisión de Hacerlo Mío

En el ascensor, lo arrinconé contra la pared. ‘Quítate la camiseta’, ordené. Dudó un segundo, ojos grandes. ‘Hazlo’. Se la sacó, pecho lampiño, pezones duros por el aire. Le pasé las uñas por el torso, arañando leve. ‘Esta noche eres mío. Yo digo cómo, cuándo y dónde. ¿Entendido?’. Asintió, tragando saliva. Puertas se abrieron. Lo empujé dentro de mi casa, luz tenue, cama deshecha esperándonos.

Lo tiré en la cama, él boca arriba, polla ya medio tiesa bajo los vaqueros. Me subí a horcajadas, frotando mi coño empapado contra su bragueta. ‘Sácatela’, le dije, mordiéndome el labio. Él forcejeó con el botón, polla saltando libre, venosa, cabezota roja brillando de precum. ‘Joder, qué buena pinta’, murmuré. La agarré fuerte, piel caliente, palpitando en mi puño. ‘No te corras hasta que yo diga’. Bajé la cabeza, lengua plana lamiendo desde huevos hasta glande. Él gimió, ‘Por favor…’. ‘Cállate. Chúpame primero’.

Me quité las bragas, coño hinchado, labios mojados goteando. Me senté en su cara, clítoris rozando su nariz. ‘Lame, hazlo bien’. Su lengua torpe al principio, pero aprendía rápido. Lamía mi raja, sorbiendo jugos, nariz enterrada en mi pubis. Gemí bajito, moviendo caderas, follando su boca. ‘Más profundo, cabrón’. Él obedecía, manos en mis muslos temblando. Me corrí primero, fuerte, chorro caliente en su barbilla. ‘Buen chico’.

El Placer Bajo Mi Mandato

Ahora mi turno. Monté su polla de un golpe, coño tragándosela entera, apretando paredes. ‘¡Joder!’, gritó él. Yo rebotaba, tetas saltando, sudor perlando mi piel. ‘No te muevas. Yo follo’. Control total, ritmo mío, rápido y hondo. Sus huevos chocando mi culo, slap slap slap. Le pellizqué los pezones, ‘Dime que soy tu puta reina’. ‘Eres… mi puta reina’, jadeó. Cambié posición, de espaldas, polla estirándome el coño al límite. Manos en sus rodillas, cabalgando salvaje. ‘Córrete dentro, lléname’.

Explosión. Su leche caliente inundándome, espasmos en mi interior. Yo apreté más, ordeñándolo hasta la última gota. Me aparté, semen chorreando por mis muslos, mezclándose con mis jugos. Él jadeaba, exhausto, mirada de rendición total.

Me tumbé a su lado, cuerpo brillante de sudor, coño palpitando satisfecho. Lo miré, roto, mío. Esa sensación de poder, de haberlo conquistado, moldeado a mi antojo. ‘Vete ahora’, le dije, sonriendo. Se vistió temblando, besó mi mano antes de salir. Puerta cerrada. Yo sola, reina absoluta. Adrenalina pura, placer de verlo sucumbir. Mañana buscaré otro. Esto es lo que me pone.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top