Estaba en el Salón del Libro de París, en el stand de mi editorial. Día eterno, autores firmando, lectores charlando… yo organizando cafés y bolígrafos. Agotada, pero con ese cosquilleo en el cuerpo. Quería acción. Nochecita, me escapo al pub de siempre, ese rincón oscuro con blues suave. Cynthia, la barmaid, me guiña el ojo mientras preparo mi Black Velvet.
Ahí lo veo. Solo, apoyado en la barra de cristal y metal. Aspecto de escritor frustrado, mirada perdida en su Loupoulo. Pelo revuelto, camisa ajustada marcando pecho. Mmm… perfecto. Nuestras miradas chocan. Él aparta la vista, nervioso. Sonrío. Cynthia susurra: ‘Nueva presa, ¿no?’. Le digo: ‘Pari ten euros a que se sienta cerca’. Y sí, se acerca. Deja un taburete libre, fingiendo casualidad.
La Tensión que Me Hizo Decidir: Él Será Mío
‘¿Vienes del salón?’, pregunto con voz ronca, lamiendo el borde del vaso. Él balbucea: ‘S-sí, trabajo allí… asistente’. Río bajito. ‘Yo también. Pero no soy asistente de nadie’. Me inclino, mi escote rojo fuego rozando la barra. Siento su mirada bajando. ‘Mírame bien’, le ordeno suave. ‘Esta noche, tú sigues mis reglas. ¿Entiendes?’. Traga saliva, asiente. La tensión sube. Mi mano roza su muslo bajo la barra. ‘Bebe lento. No corras’. Él obedece, polla ya dura bajo los pantalones. ‘Bien chico. Vamos a mi hotel. Ahora’.
Lo arrastro por las calles húmedas de París. Llave en mano, puerta del hotel. Entro, enciendo luz tenue. ‘Quítate la ropa. Todo’. Él duda, yo lo empujo contra la pared. ‘¡Rápido!’. Camisa fuera, pantalón cae. Polla tiesa, venosa, goteando pre-semen. La agarro fuerte. ‘Mía’. Lo beso salvaje, lengua invadiendo su boca, mordiendo labio. Lo tiro en la cama. ‘Manos arriba’. Le ato muñecas con mi bufanda de seda al cabecero. Gime: ‘Por favor…’. ‘Cállate. Yo mando’.
El Sexo Brutal Bajo Mis Órdenes
Me desnudo lento. Vestido rojo deslizándose, tetas firmes saltando libres, pezones duros. Tanguita negra empapada. La quito, coño rasurado brillando. Me subo a su cara. ‘Lámeme. Bien profundo’. Lengua en mi clítoris, chupando labios hinchados. Grito: ‘¡Más fuerte, joder!’. Cabalga su cara, jugos en su boca. Bajo, agarro su polla gruesa. ‘Qué dura… para mí’. La chupo voraz, garganta profunda, bolas en mi mano apretando. Él tiembla: ‘Me voy a…’. ‘¡No! Aguanta’. Escupo saliva, la meto en mi coño de un golpe. Cabalgo duro, tetas rebotando. ‘¡Fóllame tú? No, yo te follo’. Giro, polla en mi culo apretado. ‘¡Ahhh! Sí, métela toda’. Lo ordeño, contrayendo ano. Él suplica: ‘Déjame correr…’.
Lo desato un segundo, lo pongo a cuatro. ‘Culo arriba’. Le meto dedo en ano mientras lo monto reverso. Polla palpitando dentro, clítoris frotando sus bolas. ‘¡Córrete ahora! Lléname’. Explota, semen caliente inundando mi coño. Yo reviento en orgasmo, gritando, uñas en su espalda.
Después, jadeando. Él derrumbado, exhausto, mirada de rendido. Yo me levanto, coño goteando su leche. ‘Perfecto. Me diste todo’. Siento el poder, esa adrenalina de conquista. Lo visto, lo echo con un beso. ‘Vuelve si quieres más… pero bajo mis reglas’. Salgo a la noche parisina, invencible. Él sucumbió. Yo gané.