Tomé el Control Total: Mi Noche de Sexo Salvaje y Dominio

Estaba en mi mansarda, lista. Nuca con botas altas negras que me lamían las piernas hasta los muslos, medias que subían despacio por mi piel suave. Desnuda, sí, pero yo mandaba. Él subía las escaleras, mi amantito… o quizás un desconocido que le había pedido que trajera. Le conté mi fantasía una vez, y ahora, joder, la hacía realidad a mi modo.

Oí sus pasos. Pesados, nerviosos. Abrí la puerta de un tirón, lo agarré del cuello de la camisa. ‘Entra, cierra los ojos’. Le até un pañuelo negro, fuerte, sobre los ojos. ‘Hoy yo decido todo, ¿entiendes? Si no, te vas’. Su polla ya se notaba dura bajo los pantalones. Sonreí. La tensión me mojaba el coño, sentía el calor subiendo por mi vientre. Lo empujé contra la pared, mis tetas duras rozándole el pecho. ‘Quítate la ropa, despacio. Quiero verte temblar’.

La Decisión de Mandar Yo

Se desnudó torpe, polla tiesa saltando libre. La miré, gruesa, venosa, goteando ya. ‘De rodillas’. Obedeció. El aire olía a su sudor mezclado con mi perfume dulce. Me acerqué, mis botas crujiendo en el suelo. Le pasé la yema del dedo por los labios. ‘Abre la boca’. Metí dos dedos, los chupó ansioso. Mi coño palpitaba, húmedo, listo para devastarlo.

Lo hice gatear hasta la cama. ‘Mira cómo te tengo, perrito’. Le até las manos a la cabecera con mi cinturón. Ahora era mío. La adrenalina me quemaba las venas, cada célula gritaba control. ‘Voy a jugar contigo primero’. Agarré una botella fría del hielo, el gollete liso y largo. Se la pasé por la boca, el pecho, el vientre… hasta su polla. Él gemía, ‘Por favor…’. ‘Cállate. Yo mando’.

Lo volteé boca abajo, culo en pompa. Escupí en su ano, lo abrí con un dedo. ‘Relájate, o duele más’. Empujé la botella despacio, él jadeaba, el culo tragándosela. ‘Mira qué puta eres’. Mi coño chorreaba viéndolo así, rendido. Me subí encima, froté mi raja mojada en su espalda. ‘Ahora te follo yo’.

Follada Brutal Bajo Mis Reglas

Me puse de cuclillas sobre su cara. ‘Come mi coño’. Bajé, ahogándolo en mi humedad. Lengua dentro, lamiendo clítoris, chupando mis labios hinchados. ‘Más fuerte, joder’. Gemí, tetas rebotando, pellizcándome los pezones duros como piedras. Él lamía desesperado, mi jugo por su barbilla. Lo monté más, restregando, hasta que exploté: ‘¡Sí, cabrón!’. Chorros calientes en su boca.

No paré. Lo desaté un poco, solo para voltearlo. ‘Tu polla es mía ahora’. Me empalé de golpe, coño apretado tragándosela entera. ‘¡Fóllame tú, pero como yo diga!’. Subí y bajé, rápida, mis botas clavándose en la cama. Sentía su verga hinchándose dentro, golpeando mi útero. ‘No corras aún’. Cambié, lo puse a cuatro, metí mi dedo en su culo mientras lo cabalgaba por detrás. ‘¿Te gusta, eh? Mi puta’. Él gruñía, ‘Sí, amor, fóllame’.

Lo hice arrodillarse otra vez. ‘Chúpame el culo ahora’. Empujé su cara entre mis nalgas, lengua hurgando mi ano. Mojado, caliente. Agarré su polla, la apreté fuerte. ‘Vas a correrte en mi boca’. Lo senté en el borde, me arrodillé yo esta vez, pero mandando. Chupé el glande, lengua girando, tragando hasta la garganta. ‘Mira cómo te trago’. Él temblaba, ‘Me corro…’. ‘¡Ahora!’. Explosó, leche espesa llenándome la boca, tragué todo, lamiendo restos.

Después, jadeando los dos, sudorosos, pegajosos. Lo desaté, quitó el pañuelo. Sus ojos, rendidos, adorándome. Yo, con el coño aún palpitando, tetas marcadas por mis uñas. ‘Lo has hecho perfecto, porque yo lo quise así’. Sentí el poder, esa ola de triunfo. Lo conquisté, lo hice mío, cada gemido, cada corrida fue por mí. Me vestí las botas despacio, él mirándome embobado. ‘Vete ahora, hasta la próxima… cuando yo diga’. Puerta cerrada, sonrisa en mi cara. Joder, qué rush. Totalmente dueña.

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