Tomé el control total: mi jefe sucumbió a mi boca en la oficina

Me llamo Carla, tengo 28 años, soltera y jodidamente orgullosa. Morena, con curvas que matan, vivo para el placer sin ataduras. Trabajo de asistente para Sergio, mi jefe comercial. Tipazo en traje, afeitado perfecto, olor que me pone cachonda. Lo imagino desnudo, su culo firme… Uf, me mojo solo pensándolo. Mis faldas cortas y escotes son para provocarlo, pero él se hace el duro. Basta ya, hoy paso a la acción.

Ese jueves, tras sueños eróticos, me ducho y elijo mi lencería: sujetador blanco con encaje rosa que sube mis tetas, tanga transparente que deja ver mi monte de Venus con pelitos. Me pongo medias color carne, falda negra ceñida a mis nalgas redondas, blusa blanca con escote profundo, tacones y perfume. En el parking subterráneo, veo su coche. Bajo despacio, dejo que la falda se abra, mostrando jarretera y escote. Dejo caer las llaves a propósito, se agacha y mira. En el ascensor lleno, su cuerpo contra el mío… Quiero su mano en mi muslo, subiendo al coño.

La tensión sube y yo decido: él será mío esta noche

En la oficina, cuelgo el abrigo, le ofrezco café. Me subo a la mesa para clasificar, cruzo y descruzo piernas, sé que ve mis bragas. Se pone cachondo, lo noto. Va a citas, yo al baño: levanto falda, meto dedos en la tanga, me masturbo pensando en su polla gorda frotándome. Ahhh… Vuelvo empapada. Noche, todos se van, espero sola. Me retoque en el baño y entro al despacho: luz apagada. Enciendo, me cogen la mano. Es él, Sergio, sentado en mi silla, relax en la penumbra. Se pone detrás, pero jadea fuerte, se inclina mucho. Miro atrás: pantalón abultado. Se toca la polla por encima, baja cremallera. Lo veo en el reflejo del monitor: saca su verga dura, se la menea mientras habla. Huele a sexo.

No aguanto. Me giro: ‘¡Oh!’ Digo inocente. Él, rojo. ‘Carla, yo…’ Le corto: ‘Cállate y siéntate.’ Le bajo pantalón y calzoncillos. Su polla salta, venosa, cabezota brillante de pre-semen. La agarro firme: ‘Esta noche mando yo.’ Me arrodillo, húmeda como una puta. Le lamo la punta, saboreo su sal. No se la destapo del todo, juego con la piel.

Lo ordeno sentarse en mi silla. Cabeza entre sus piernas, mi tanga chorreando. Le trago la polla entera: lengua girando, labios apretando, dientes rozando suave. Le mamo el glande, suelto con pop. Beso el tronco hasta las huevos, las chupo tierno, huelo su aroma masculino. Subo, la engullo profunda, vaivenes rápidos. Gime: ‘Carla, joder… me corro.’ ‘Aún no.’ Aprieto base, lo torturo. Se tensa, polla palpita. Explota: chorros calientes en mi garganta. Trago todo, limpio cada gota con lengua.

El polvo brutal: dirijo su placer hasta la última gota

Me levanto, voy al baño sin decir nada. Volvemos al trabajo como si nada. Al día siguiente, 18:15, me llama: ‘Ve al almacén urgente.’ Llego, cerrado. Vuelvo, me siento, siento caricias en pies. Manos quitan tacones, besan plantas a través de medias. Me recuesto, no pregunto quién. Suben molletes, rodillas… frenesí. Llega a muslos, baja, teasing. Piel desnuda sobre ligas, escalofrío. Boca en tanga, huele mi coño. Mordisquea tela, lame labios mayores. Baja medias con dientes, besa camino arriba.

Levanta falda, arranca tanga. Dedos en mi raja empapada, explora clítoris hinchado. Gimo fuerte. Lengua en mi coño: lame miel, chupa labios, mete lengua profunda. ‘Sí, come mi coño.’ Orgasmo brutal, tiemblo.

Teléfono: cliente. Salgo sin bragas, encuentro a Sergio con él. ¿Quién era? Mi tanga desaparecida. Él llega después: ‘¿Vamos a por una copa?’ Río, le cuento. ‘Lástima no haber sido yo primero.’ Cada noche, nos tocamos, follamos disimulado. El misterioso no volvió, pero yo gané: poder total, él mío cuando quiero. Adrenalina pura, placer de dominar.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top