Estaba en mi piso del casco viejo de Lille, confinada desde hace semanas. Española de Erasmus, sola, con el coño ardiendo después de dos años sin follar. Ese lunes, el primer ministro alargo todo un mes más. Mierda. No aguantaba más el ritmo de estudios. Reorganicé el salón, sudando en bragas y camiseta. La brisa entraba por las ventanas abiertas, vis-à-vis directo con el vecino del edificio de al lado.
Me tiré en el sofá, mano bajando por mi pecho… húmedo de sudor. Pensé en follarme yo misma. Dedos rozando el clítoris, suave al principio. Uff, hacía tanto… De repente, un movimiento. Él. Mirando. Corrí a la ducha, fría. Era majo, Alejandro, unos 25, tímido. Ya nos habíamos cruzado en la puerta cochère sin hablar. Me reí. ¿Y si…?
Decidí que Sería Mío
Esa noche soñé con él viéndome, tocándose. Al día siguiente, lo pillé fumando en la ventana, ojo furtivo. Bien. Hora de tomar control. Me duché lento, me maquillé rojo pasión. Encontré mi lencería negra: tanga, portaligas, medias con costura. El vibrador olvidado, lo cargué. Puse luz tenue, abro ventanas. Música: Joe Cocker, ‘You Can Leave Your Hat On’. Ondulé despacio, quitándome la bata. Él ahí, tras cortina.
Lo miré fijo. Desabroché el sujetador, tetas firmes al aire. Sonrío, provocona. Él se quita la camiseta, torso definido. Gira, bajo el tanga lento, coño depilado asomando. Él se baja el short, polla dura tiesa. Me siento en el sillón, piernas abiertas, vibrador encendido. Lo meto, zumbido fuerte en mi coño mojado. Gimo, ‘¡Mírame, cabrón!’. Él se pajea rápido.
Pero no basta. Le hago gesto: ven aquí. Cruza la courée volando, llama suave. Abro en lencería. ‘Entra, y cierra’. Lo empujo contra la pared. ‘No hables. Yo mando’. Le bajo el bóxer, polla palpitando. La chupo hondo, saliva chorreando, bolas en mi mano. ‘¿Quieres mi coño? Pídemelo’. ‘Sí, por favor… Lucía’. Río. ‘De rodillas’.
Follé Duro, Yo Mandando
Lo guío al sofá. Me monto encima, coño tragando su polla entera. Cabalgo duro, tetas botando. ‘No te corras aún’. Cambio: de espaldas, culo rebotando en su pelvis. Sudor mixto, olores a sexo. ‘Ahora, fóllame de pie’. Lo pongo contra ventana, yo empotrada, piernas en su cintura. Polla golpeando fondo, clítoris frotando. Grito, ‘¡Más fuerte!’. Él jadea, obediente.
Lo tiro al suelo, 69 salvaje. Chupo mientras él lame mi coño, vibrador en su culo para joderlo más. ‘¡Ya! Córrete dentro’. Explota, leche caliente llenándome. Yo reviento en orgasmo, temblores brutales, uñas en su pecho. Me levanto, piernas flojas. Él mira embobado. ‘Vete ahora. Mañana más, si te portas bien’.
Cierro puerta, sonrío al espejo. Poder puro. Lo conquisté, lo usé como quise. Confinamiento de mierda, pero yo al mando. Adrenalina total, coño satisfecho. Él sucumbió, y volverá. Soy la jefa.