Cómo Tomé el Control Total y lo Hice Rendirse en la Piscina

Son las once de la mañana. Emerjo del sueño con el cuerpo aún temblando por el orgasmo de anoche. Me exhibí delante de mi tío político, Esteban. Él me mandó y me encantó… pero hoy, yo mando. Bajo a la cocina. Las madres preparan ensaladas frescas, tomates crujientes. Huele a verano en el sur. Los hombres asarán más tarde. Asiento, pero mi cabeza está en otra parte. Quiero verlo. Mi corazón late fuerte.

Me ducho. Elijo short corto y top sin sujetador. El almuerzo pasa volando. Todos flipan con ir a la playa. Yo no. Abuela tiene piscina, ¿pa’ qué? Tías insisten: ‘¡Ven, hace tiempo que abuelo no va!’ Papá calla. Mamá me salva: ‘Tus hombros rojos, ni loca te expones más’. Perfecto. Me quedo en casa. Vacío lavavajillas, cierro ventanas.

La Decisión que Cambió Todo

Las trece treinta. La familia sube a los coches como locos. Primos con flotadores enormes. Patético, pero mío. Veo el coche de mi tía. Ella conduce. Él… se queda. Mi pulso se acelera. ‘¿Te quedas solo?’, pienso. Los coches arrancan. Pasa delante, ‘¿Dormiste bien?’. ‘Sí… ¿y tú?’, digo con voz ronca. ‘Voy a leer y descansar’, responde, guiño arriba. Desaparece.

Quince horas. Me despierto en la cama. Esperaba que viniera, pero no. Ruido fuera. Miro por las persianas: Esteban en bañador, toalla al hombro, hacia la piscina. Necesito su calor. Cojo mi bikini blanco. Nunca lo uso. Demasiado transparente mojado. Hoy… lo modifico. Cuchillo de uñas, quito el forro. Quince minutos. Me lo pongo. Areolas nítidas. Bajo el cordón lateral, aprieto. Mi coño se marca perfecto. Serviette a la cintura. Bajo.

Está en la tumbona, leyendo. Post-baño, piel húmeda. ‘¿Está buena?’, pregunto. ‘Veintiocho grados, delicia. Fresca al entrar…’. Me mira, mano en los ojos. ‘¡Qué bikini tan sexy!’. ‘Viejo, no lo uso… no sé por qué’, miento. Me giro, suelto la toalla. ‘¡Voy!’. Agua me eriza. Nado, me sumerjo. Diez minutos. Me mira fijo. Sonrío. Salgo donde tengo pie. Miro abajo: transparente total. Tetas duras, pezones tiesos. Coño al aire. Me agacho. Joder…

El Placer Bajo Mis Órdenes

Él entra al agua. Directo a mí. ‘Estás preciosa…’. ‘Por eso no lo uso, se ve todo’, digo roja. ‘Levántate’. Me coge las manos. Agua al ombligo. Baja la vista a mis tetas. ‘Mejores que con camiseta. Tienes unas tetas increíbles’. Bajo ojos. ‘¿Y abajo?’. Intento agacharme. ‘No mires…’. ‘¿Por qué? ¿Te enseñas?’. Silencio. Suelta manos. Retrocede. ‘Para ser justo…’. Se quita el bañador. Lo lanza fuera. Polla semi, gruesa. Me acerco. Cojo su polla con manos. Dura ya. Veinuda, larga. Mis dedos la exploran. Sus dedos en mi raja. Gimo.

Pero paro. ‘Hoy mando yo’. Lo empujo al borde. ‘Siéntate en el escalón’. Obedece. Le bajo el bañador del todo. ‘Abre las piernas’. Mi boca en su polla. Lengua en el frenillo. Salta. ‘¡Joder!’. Chupo la punta. Pre-semen salado. Bueno. Mano abajo, masturbo lento. Boca entera. Succión fuerte. Gime. ‘¡Para, voy a correrme!’. ‘No paras tú’. Lo chupo más hondo. Va-et-vient. Me encanta su sabor, el poder. Se corre en mi boca. Trago parte, resto chorrea.

‘Ahora, arriba’. Lo saco. Servilleta en suelo. Lo tumbo. Me monto. Beso salvaje. Lenguas enredadas. Mi coño roza su polla. Dura otra vez. ‘Tu polla es mía hoy’. Bajo despacio. Virgen, duele un poco. Rompo yo el himen. Grito bajito. Completa. Me muevo. Arriba-abajo. Él gime. ‘¡Fóllame!’. ‘No, yo follo’. Cambio ritmo. Rápido, lento. Tetas rebotan. Sus manos en mis caderas, pero las aparto. ‘Mis reglas’. Giro, polla en mi culo no, en coño. Revés cowgirl. Lo monto duro. ‘¡Agárrame las tetas!’. Aprieta pezones. Orgasmos míos primero. Chorros en su polla.

Me bajo. Sudada, poderosa. Él jadea. ‘Increíble…’. Sonrío. ‘Lo sé. Te hice mío’. Lo beso. ‘Vuelve cuando quiera más’. Subo desnuda. Piscina vacía, yo llena. Control total. Adrenalina pura. Él sucumbió. Mi coño palpita aún. Perfecto.

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