Han pasado seis meses desde que empezamos. No vivimos juntos aún, pero noto que él quiere su libertad. Esta mañana follamos suave al despertar, tierno, con besos lentos. Me ducho mientras él se queda en la cama, perezoso. Su trabajo empieza más tarde.
En el desayuno, le propongo cena en el Gran Hotel, recién renovado, el único lujoso de la ciudad. ‘Buena idea, rompe la rutina’, dice. A mí me encanta nuestra rutina: cenas en casa, pelis, platos simples. Pero hoy quiero más.
La Tensión en el Bar: Decidí que Sería Mío
Me voy corriendo, tarde. El día se alarga, le aviso que llegaré retrasada. Llego a casa a las 20, ducha rápida, me visto sexy: lencería negra que abraza mis tetas y culo, medias de red, falda con abertura, blusa ceñida. Maquillaje, perfume que él me regaló. Escarpines altos. Llego al hotel a las 20:30, él aún no.
Entro al bar, hombres de negocios con whiskys. Me siento, falda sube un poco, noto miradas. Pido vino blanco dulce. Nerviosa, miro el móvil. Entonces lo veo en el espejo: un tipo guapo, ojos marrones lujuriosos, me sonríe y se acerca.
‘¿Libre este asiento?’, pregunta. ‘Sí…’, balbuceo. Me mira fijo, yo excitada por mi ropa provocativa. ‘Estás cañón’, dice directo. Bebo rápido. ‘Espero a mi chico’. ‘Yo te hago compañía’, roza mi brazo. Calambre al coño. Umm, ¿qué me pasa?
Miro reloj, 21:00. Su mano sube mi falda, acaricia muslo. Me mojo. ‘Vamos a mi suite’, susurra. Calor sube. Entonces veo a mi novio entrar, observándonos. Sonrío juguetona. El tipo insiste, pero yo decido: esta noche mando yo.
Él toma mesa cerca, ve todo. Me manda: ‘¿Dónde estás?’. ‘Aquí, disfrutando. ¿Quieres que lo eche?’. No, él se levanta, reserva habitación. Me llega: ‘548, te quiero’. El tipo trae galletas, se acerca más. ‘Quiero comerte a ti’. Río. Miro, su silla vacía. Pánico un segundo, pero su mensaje: habitación. Coño palpita.
Follada Brutal: Yo Mandaba las Posiciones
‘Respóndele no, voy arriba’, le digo al tipo, beso fugaz y subo. Puertas ascensor cierran, me miro: mejillas rojas, labios hinchados. 5º piso, pasillo lujoso. Toco puerta 548. Él abre, apoyado, me devora. Lo empujo dentro, cierro, lo plaqueo a la pared.
‘Oye, esta noche mando yo. Has visto cómo me miraban, cómo me tocaba. Ahora te vas a rendir’. Ojos en ojos, siento su polla dura contra mí. Le quito corbata, ciega sus ojos. ‘Manos atrás’. Frapazo en culo. Gime. ‘Sí, vilana he sido, pero tú eres mío’.
Levanto falda, shorty empapado. ‘Chupa mi coño primero’. Lo empujo rodillas. Desabrocho blusa, tetas libres. Boca en mi clítoris, lengua gira. ‘Más fuerte, joder’. Gimo, agarro pelo. Me corro rápido, chorro en su cara. ‘Buen chico’.
Ahora lo monto. Lo tiro cama, polla tiesa, venosa. La chupo hondo, saliva gotea, bolas en lengua. ‘Mmm, qué rica tu leche’. Lo monto a lo cowgirl, coño aprieta polla. Subo bajo lento, luego follo salvaje. ‘¡Fóllame! No, yo te follo’. Tetas rebotan, clavo uñas espalda.
Gira, lo pongo a cuatro, meto dedo culo mientras azoto. ‘Ríndete’. Polla palpita. Lo vuelvo, misionero brutal, piernas hombros. ‘Córrete dentro, lléname’. Grita, explota, semen caliente inunda coño. Yo sigo moviendo, otro orgasmo mío.
Me quito venda, lo beso. Él jadea, sudado, roto. ‘Eres increíble’. Sonrío. Tengo lo que quería: su sumisión total. Poder fluye en mí, coño satisfecho, él rendido. Mañana pedirá más. Yo decido.