Tomé el Control Total en el Vuelo a Abidjan: Mi Conquista Sexual

El Boeing 747 despegó de Roissy a las 22:30 rumbo a Abidjan. Yo, Inés, rubia de pelo corto, 24 años, inspectora en la PJ. Él, mi capitán, tenso como siempre al despegar. Puse los auriculares, cerré los ojos fingiendo escuchar música clásica. Pero lo observaba de reojo. Sudaba, nervioso. Sonreí para mí. Esta noche sería mío.

Bajé el asiento al máximo, subí la falda un poco, dejé las piernas entreabiertas. Sabía que me miraría. Las luces se apagaron, penumbra perfecta. Sentí su mirada quemándome las muslos. Esperé. Mi coño ya palpitaba de anticipación. ¿Dormía? Ja, ni de coña. Fingía. Quería que diera el primer paso… para luego aplastarlo.

La Decisión de Dominar en la Oscuridad

Pasaron minutos eternos. Su mano, temblorosa, rozó mi rodilla izquierda. Corazón mío latiendo fuerte, pero yo mandaba. Dejé que subiera, despacio, por el interior del muslo. Caliente, sudorosa. Cuando llegó al borde de mis bragas marrones, gruesas, con mis pelos rubios asomando… cerré las piernas de golpe. Se congeló. Luego las abrí más. Invitación clara: ‘Ven, pero yo decido’.

Su dedo frotó mi slip. Húmedo ya. Gemí bajito, fingiendo sueño. Pero mi cadera se movió hacia él. Lo guiaba sin palabras. ‘Más adentro, cabrón’. Introdujo un dedo en mi coño empapado. Fácil, resbalaba. Lo cabalgaba con el pelvis, marcando el ritmo. Lento primero, luego rápido. Él jadeaba, yo controlaba. Dos dedos ahora. Mi clítoris hinchado, frotándolo. Orgasmo uno: mordí la manta para no gritar.

No paré. Abrí los ojos un segundo, vi su cara de pánico-lujuria. Sonreí maliciosa. ‘Sigue, o te mato’. Él obedeció. Tercera vez que me corro, apretando sus dedos con mi coño chorreante. Saqué su mano, olí mis jugos en sus dedos. Deliciosos. Ahora mi turno de devorar.

El Placer Brutal Bajo Mis Órdenes

Extendí la mano bajo su manta. Polla dura como piedra, enorme. La saqué del pantalón, despacio. Caliente, venosa. La apreté fuerte. Él ahogó un gemido. ‘Shh, yo mando’. Empecé a pajearlo lento, torturándolo. Pre-semen goteando. Aceleré, apretando la base, masajeando el glande con el pulgar. Su cadera se arqueaba, suplicando. Paré. ‘No corras aún’. Lamí mi palma, resbaladiza, y volví a bombear furiosa.

Me incliné, boca sobre su polla. En la oscuridad, chupé el capullo, lengua girando. Lo tragué entero, garganta profunda. Él se retorcía. ‘Inés… joder…’. Mordí suave la piel. ‘Cállate y disfruta’. Cabalgaba su verga con la boca, salivando mucho. Bolas apretadas, listas. Lo ordeñé con la mano mientras succionaba. Explosión: leche caliente llenándome la boca. Tragué todo, lamiendo limpio.

Despertamos antes de aterrizar. Luces on. Él rojo, yo fresca. ‘¿Bien dormido?’, pregunté picara. ‘No… hasta las dos’. Reí. ‘Yo tampoco. Ojos cerrados no es dormir…’. Lo miré fijo, mano en su paquete bajo la mesa. ‘En Abidjan, mi habitación. Te follaré como mereces’. Apretó mi mano. Érección instantánea. Yo gané. Totalmente.

Ahora, en el hotel, lo espero desnuda. Vendrá suplicando más. Esa polla es mía. El poder de hacerlo mío en un avión… adrenalina pura. Mi coño palpita recordándolo. Soy la jefa. Siempre.

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