Esta es una de las noches más calientes que recuerdo, como si la hubiera vivido ayer. Yo, Lucía, española de Madrid pero viviendo en un pisito cutre del Barrio Latino en París. Mi novio Jürgen acababa de volver de currelar en Suiza, y me arrastró a casa de su colega Paul. Paul, un tío soltero, con pinta de calavera sexual, pero inofensivo. Yo soy de las que no se cortan, abierta como un libro porno, me flipa el control, verlos rendirse.
Llegamos, y Paul nos abre con una sonrisa torpe. Jürgen iba a ver un DVD que Paul había pillado en un sex-shop del Boulevard. La carátula… uf, tres tías buenas, una morena tetona que parecía gozar de verdad. Pollas gordas, escena de polis dominantes. Me mojo solo de verla. Nos sentamos, copas en mano. Yo, con mi acento español, pregunto: ‘¿Y esto qué es?’. Paul se pone rojo, Jürgen ríe. ‘Un porno top’, dice él.
La Tensión que Me Hizo Decidir: Ellos Serían Míos
Yo sonrío, felina. ‘Nunca he visto uno de verdad. ¿Lo ponemos?’. Se miran, flipados. Paul duda: ‘Eh… es para tíos, ya sabes’. Yo les clavo la mirada: ‘Ponlo, Paul. Quiero ver cómo os ponéis duros’. Tension en el aire. Luces bajas, sofá apretado. Empieza la peli: dos polis cachondas atan a un ladrón, le sacan la polla, la maman hasta que suplica. Yo siento el calor entre las piernas. Miro a Jürgen, su paquete hinchado. A Paul, igual. ‘¿Os gusta?’, pregunto, voz ronca. Asienten, mudos.
No aguanto más. Pongo la mano en el muslo de Jürgen, subo despacio. ‘Mmm… qué dura ya’. Él gime. Paul traga saliva. Yo decido: esta noche mando yo. ‘Chicos, quiero lo que sale ahí. Preparadme el coño y el culo. Los dos, ahora’. Jürgen: ‘Lucía… ¿segura?’. Yo: ‘Cállate y obedece. Paul, gel de la baño. Ya.’ Él corre. Yo me quito la falda, solo medias. Coño chorreando. ‘Ven, Jürgen, lame’. Él se arrodilla, lengua dentro. Paul vuelve, manos temblando con el gel.
Froto mi clítoris viendo la peli. La morena se empala, grita. Yo: ‘Así me vais a follar. Primero Paul en el coño, tú Jürgen por detrás. Pero yo digo cuándo y cómo’. Untan gel caliente en mi culo, dedos entrando. ‘Más… dilátame, cabrones’. Dos dedos en el coño, dos en el culo. Gimo fuerte: ‘¡Sí! Estoy abierta, lista para vuestras pollas gordas’.
El Polvo Intense: Dirigí Cada Empuje y Grito
Me monto en Paul, guío su polla dura como piedra. Entra de un golpe, mi coño lo aprieta. ‘¡Joder, qué prieta!’, dice él. Yo: ‘Cállate y aguanta’. Jürgen atrás, su glande en mi ano. Empujo contra él: ‘Métela toda, lento’. Siento las dos pollas separadas por una pared fina, rozándose. Empiezo a moverme, dictando: ‘Jürgen, empuja fuerte. Paul, pellízcame los pezones’. Grito: ‘¡Folladme como a la puta de la peli!’. Sudor, gel resbalando, coño y culo ardiendo. ‘Más rápido… ¡voy a correrme!’.
Ellos jadean, suplican: ‘Lucía… no aguanto’. Yo: ‘¡No corráis aún! Giradme’. Cambio: Paul por detrás, Jürgen delante. Chupo su polla babosa de gel y mi coño, mientras Paul me abre el culo. ‘¡Dale, rómpemelo!’. Orgasmos en cadena. Me corro gritando, squirt por todos lados. Ellos explotan: ‘¡Me corro en tu culo!’, ‘¡En tu boca!’. Semen caliente llenándome.
Caemos exhaustos, yo en medio, piernas temblando. Los beso: ‘Habéis sido buenos chicos’. Siento el poder, la conquista. Todo el finde follamos más: ducha, sofá, rejugando escenas. Ellos, rendidos a mis deseos. Nunca me he sentido tan reina. Esa noche, yo gané. Totalmente.