Acababa de dejar a mi novio después de dos años. Me mudé con Pablo, un amigo como un hermano mayor. Compartíamos todo: cama, risas, conquistas. La casa siempre llena de gente, pero reglas claras: nada de sexo entre nosotros. Éramos célibes, generosos con las habitaciones.
Esa noche invité a Lucia, mi amiga liberal, provocadora. Le avisé a Pablo: ‘Es una tía abierta, vamos a bailar después’. Sonó el timbre a las ocho. ‘¡Pablo, abre tú, eh! Aún me falta un rato’, grité desde el baño.
La Tensión que Me Hizo Decidir: Ellos Serán Míos
Me puse un pareo negro corto, atado a la cadera, bustier ajustado. Maquillaje ligero, piel bronceada brillando con aceite. Me miré al espejo: piernas largas, tetas firmes. Me sentía una diosa. Agarré champagne y copas, salí a la terraza.
Allí estaban, charlando en el sofá. Lucia en falda blanca, mostrando muslos. Yo, el diablo; ella, el ángel. Me incliné, la besé suave en los labios. ‘Hola, guapa. ¿Nuestros trapos? Yo viciosa, tú santa’. Reímos. Pablo abrió el cava, sirvió. ‘Brindis: por la vida, el soltero, las tías sexys como vosotras. ¿Para mí solo?’
Risas. Guiño a Lucia. Nunca le conté a Pablo que nos habíamos follado. La noche olía a sexo. Siempre supe que me deseaba, pero él era un semental con sus rollos. El cava me calentaba. Imaginé a los dos rendidos a mí.
Cena ligera: ensaladas que Pablo preparó. Se sentó entre nosotras. Lucia me rozó el coño con el pie descalzo bajo la mesa. Ondas calientes. La miré, cómplices. Queríamos lo mismo. Pablo se levantó: ‘Quedaos, os traigo postre sorpresa. ¡Champagne libre!’.
Apenas se fue, Lucia se sentó en mis rodillas. Beso profundo, lenguas enredadas. ‘Tu coloc es un bombón. ¿No lo has catado?’. ‘Nah, regla de casa. Pero fantaseo… ¿Y si lo calentamos? Un trío. Tú le gustas, yo le vuelvo loco’. Sonrisa pícara. Acuerdo sellado.
Pablo volvió con banana splits: plátanos erectos en helado y nata, sin cucharas. ‘¿Listas, chicas? Para mis ojos’. Lamí el plátano lento, succionándolo. Lucia igual. Él, hipnotizado, polla dura. Me levanté, mano en su espalda. ‘Lucia, muéstrale lo que sabes hacer. Chúpalo todo’. La até las manos atrás. ‘Si lo acabas, beso nuestro. Si no, striptease’.
Previsible: no lo acabó. ‘Pablo, átame tú ahora’. Me sujetó, aliento en mi cuello. Acabé el mío, lamiendo el plato. La besé primero, lengua dentro. Él me apretó la cintura. Beso a Pablo: labios suaves, polla contra mi vientre. Lucia se frotaba.
El Sexo Brutal Bajo Mis Órdenes
‘Danzo para vosotros’, dijo ella. Falda al suelo, string blanco, pezones duros. Mi tanga empapada. Manos en la polla de Pablo a través del pantalón. Gruesa, tiesa. Él me manoseó tetas, levantó pareo, dedos en mi coño chorreante. Dos dentro, bombeando.
Besé a Lucia mientras él me follaba con dedos. ‘Al sofá, pero yo mando’. Pablo se sentó, polla salida. Nos quitamos todo: yo tetas al aire, tanga resbaladizo.
Yo decidí: ellas a cada lado, manos en su torso, polla. ‘Chúpala, Lucia’. Ella lo hizo: labios deslizándose, lengua en glande. Yo me uní, bocas juntas, besos con saliva y precum. Él gime: ‘Joder…’. Eyaculó en mi lengua. Lo lamí todo, tragué.
Mi turno de mandar. ‘Lucia, ábrete’. La tumbé, coño expuesto. Lengua en su clítoris, chupando labios. Gemía. Pablo detrás, polla en mi culo en levrette. ‘Fóllame duro, pero sigo comiéndola’. Cada embestida me clavaba lengua más hondo en ella. Orgasmo simultáneo: ella gritando, yo temblando, coño apretando su polla. Él sacó, lechada en mis nalgas calientes.
Pausa: puros, cava. ‘No hemos acabado’, dije. ‘Quiero más’. Pablo tumbado, erección. Lucia se empaló: ‘¡Ahhh!’. Yo sobre su cara: lengua en mi coño, dedos en ano. ‘Mete más, cabrón’. Lucia pedía sodomía. La preparé con lengua, ano lubricado. Pablo entró lento: ‘¡Sí, hasta el fondo!’. Ella chillaba: ‘¡Más fuerte, joder, tu polla en mi culo!’. Él: ‘Puta, apriétame’. Eyaculó en su espalda.
Lucia me comió: lengua en coño y ano, dedos penetrando. Pillé como loca, poder total.
Nos miraban rendidos. Yo había ganado. Esa noche, la casa fue mía. Poder puro, coños y pollas a mis pies. Aún tiemblo recordándolo.