Tomé el Control Total: Mi Conquista Sexual en el Torrente

Estaba con mi amiga Lola, la pequeña pelirroja, caminando por el torrente en las montañas. Hacía calor, shorts cortos, mochilas pesadas. Vimos al tipo pescando, concentrado, con su caña. Una trucha saltó, él la sacó, preciosa. Me acerqué, sonriendo con mis dientes blancos. ‘¡Qué pez tan bonito!’, le dije. Se giró, sorprendido. Llevaba gafas polarizadas, pero vi su mirada recorrer mi cuerpo alto, mi piel oscura, mis curvas. Lola a mi lado, menuda y juguetona.

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‘Gracias’, murmuró. Charlamos. Él, Léo, estudiante de medicina, 25 años como nosotras. Les dijimos que éramos belgas de vacaciones, yo de origen congolés, pero en realidad soy española pura, abierta y mandona. Queríamos acampar. ‘Prohibido’, nos dijo. Qué idiota. Lo miré fijo, pensando: este va a ser mío esta noche. Le propuse quedarnos una noche, él dudó… pero cedió. Nos llevó a un claro perfecto, vista al valle. ‘Gracias, Léo’, le guiñé, rozando su brazo. Sentí su piel erizarse.

La Decisión de Hacerlo Mío

Montamos la tienda solas. Él se fue a pescar. Lola y yo reímos. ‘Ese tío es para nosotras’, dije. Pero yo decidiría. Primero, el leñador asqueroso apareció. Amenazó con echarnos. Perdí el cara o cruz con Lola, ella se lo tragó entero por el culo. Brutal, lo vi escondida. Volví al campamento, tranquila. Léo llegó alterado. ‘¿Qué ha pasado?’, preguntó. Le conté, sonriendo. ‘Betty… digo Lola lo disfrutó. Ahora tú, relájate, te chupo la polla’. Él nervioso, no. Qué gracioso.

Cenamos truchas asadas, cervezas frías. Noche cayendo, fuego crepitando. Lola borracha, yo controlando. Las dos lo miramos. ’24’, dijo ella. ’26’, respondí yo. ‘¿Qué?’, balbuceó él. ‘El tamaño de tu polla’, solté, metiendo mano en mi coño húmedo. Se levantó, desafiante. Nos desnudamos. Se sentó entre nosotras. ‘Para saberlo, hazme empalmar’, dijo. Ja. Le metí los dedos en la boca, saboreando mi jugo. Le besé salvaje, lengua profunda. Lola le sacó la polla: gruesa, 25 cm justos. Medida con su cinta de pescar. ‘Mío’, pensé.

‘Dictamos nosotras’, ordené. ‘Tú quieto, boca arriba’. Lola se sentó en su cara, yo monté su polla. Caliente, dura, me la clavé hasta el fondo. ‘No te muevas, lame a Lola’. Mis caderas girando, control total. Sus manos en mis tetas negras, grandes, apretando pezones duros. Grité: ‘¡Más fuerte, cabrón!’. Subí y bajé, coño chorreando, claqué contra sus huevos. Lola gozó primero, temblando, ahogándolo con su culo.

Dirigiendo Cada Empuje y Grito

Cambié. ‘Ahora el culo’. Vaselina lista. Empujé mi ano en su polla, lenta… hasta tragar todo. ‘¡Fóllame el culo como yo diga!’. Ritmo mío: rápido, hondo. Sus pelotas peludas golpeando mi coño. Lola lamió mis tetas, mordiendo. ‘¡Voy a correrme!’, suplicó él. ‘No, aguanta’. Lo saqué, lo puse en levrette con Lola encima. Dos culos y coños alineados. Metí su polla en mi culo de nuevo, luego en el de Lola, alternando. ‘¡Más adentro, joder!’. Empujé fuerte, mis nalgas temblando. Él sudando, perdido.

Grité mi orgasmo, coño palpitando. ‘Ahora sí, córrete dentro’. Jets calientes llenaron mi culo, chorreando. Lola lamió todo, limpia. Él jadeante, roto. Me senté en su pecho, polla flácida goteando. ‘Has sido bueno, pero yo mando’. Lola rio. Los leñadores llegaron, amenazando. Dos asquerosos. ‘Límpienlo con la lengua’, ordenó el grande. Nos obligaron, pero yo guiñé a Léo. Él los noqueó con una rama, ató. Mi héroe… pero mío.

Su hermano vino, nos sacó. En la cabina, yo masajeando sus huevos. ‘Eres mío, Léo’. Poder total. Lo conquisté, lo usé, lo salvé. Adrenalina pura. Esa noche, supe: yo decido quién folla y cómo. 648 palabras.

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