Acabamos de chatear con ese tío por internet. Mi marido y yo, cachondos perdidos. Queríamos algo accidental, que yo acabara follando con un desconocido delante de él. Como por casualidad. Pues lo montamos con BlaBlaCar hacia Auxerre. Grève de trenes, sin coche. Perfecto.
Llego el viernes. Él aparca, nos ve en la acera. Yo con mi vestido cruzado, ajustado atrás, ni corto ni largo. Señalamos, sonríe. Mi marido sube delante, yo atrás. Dos horas de camino. Campaña, verano acabando. Charlamos de banalidades. Él va a su casa en Puisaye, cerca. Dice que le mola la compañía en BlaBlaCar. Yo me siento en medio, rodillas atrás de cada asiento, cara entre reposacabezas.
La tensión sube en el coche
Miro por el retrovisor. Nuestros ojos se cruzan. Él cuenta anécdotas. Mi marido pregunta por tías solas. Yo suelto: ¿Y muchas suben con desconocidos? Él dice que sí, que le pone la intimidad en el coche. Yo noto su mirada bajando a mi escote. Se me marcan las tetas en el vestido. No me muevo. Sonrío.
—Seguro que alguna te ha calentado el trayecto —digo, mirándole fijo.
Él cuenta una historia de una que se meó en el bosque delante de él. Detalles: cómo se bajó la braga, pisoteó con las piernas abiertas. Mi marido se ríe, me mira: ¿Lo harías tú?
—Mmm… delante de ti, sí. Con un desconocido… ya veremos —respondo, abriendo un poco las piernas. Él ve por el retro.
La tensión sube. Yo decido: este va a ser mío. Voy a mandarlo. Hablo de exhibirnos en coche, sin bragas, follando en aires de descanso. Mi marido cuenta lo nuestro. Yo me adelanto en el asiento, falda sube, bragas blancas a la vista. Él ajusta el retrovisor hacia mis muslos. Lo pillo. Abro más.
Llegamos cerca del bosque. Yo digo: Necesito parar. Me mear. Mi marido: ¿Quieres que te acompañe? Yo: No, que venga él, que conoce.
Salimos. Detrás de la cabaña. Le miro: Voy a mearme delante tuyo. Tú miras. Él asiente, polla dura ya.
Levanto falda despacio. Bajo bragas, lentito. Mi coño depilado, labios hinchados. Me agacho, abro piernas. El chorro sale, caliente, salpica muslo. Él babea. Yo: Limpia con la lengua.
El polvo brutal en el bosque
Él se arrodilla. Lamida mis labios, culo. Sabe a pis y a mi leche. Gimo. Pero yo mando: Chúpame el coño ahora. Méteme lengua.
Me pone de pie, contra árbol. Le bajo pantalón. Polla gorda, venosa. La cojo: Vas a follarme como yo diga. Mi marido mira desde coche.
Lo dirijo: Métela ya. Fuerte. Él embiste, coño chorreando. Clavo uñas en su culo: Más rápido, cabrón. Grito: ¡Sí, así, fóllame el coño!
Le hago girar. Me apoyo en capó, culo en pompa: Ahora por detrás. Abre nalgas, lame ano. Luego polla entera. Mi marido: ¿Te gusta, amor? Yo: Sí, me folla como puta.
Cambio: Siéntate en suelo. Me monto encima, cowgirl. Cabalgo salvaje, tetas rebotando. Le aprieto huevos: No corras aún. Yo primero.
Siento orgasmo: Coño aprieta polla, chorro de leche. Grito: ¡Me corro, joder! Él aguanta.
Lo echo abajo: A cuatro. Le monto cara, coño en boca. Él lame restos. Mi marido sale, besa tetas. Yo: Mírame, amor, controlo esto.
Satisfecha, le dejo correr. Polla palpita, lleno condón. Me chupa polla limpia. Saboreo semen en boca.
Vuelta coche. Coño abierto, piernas separadas. Le devuelvo bragas: No las quiero, estoy demasiado mojada. Mi marido sonríe. Yo gané. Poder total. Él, mío. Todo como quise. Adrenalina pura. Quiero más.