Acabo de salir del Sexódromo, joder, aún me tiemblan las piernas. Tenía 17, virgen pura, como exigen para la iniciación. Nada de mamás, niños de laboratorio, sexo solo para corrernos como animales. Entramos seis chicas, lavadas, afeitadas al cero, pezones duros de los pellizcos de las baigneuses. Olían a jabón dulce y excitación fresca.
Me subo al plint, rodillas en el cojín duro, manos atadas arriba, electrodos en las tetas midiendo mi calentura. Mi coño expuesto, clítoris hinchado reluciendo. Veo a Marco en primera fila, mi rollo del momento. Su polla ya dura, la saca de la combinación. Sonrío. No voy a ser una más. Hoy mando yo.
La Decisión que lo Cambió Todo
Los masturbeurs vendan ojos, ponen suceadores en pezones. Mmm… impulsos eléctricos, como succiones fuertes. Mi orgasmómetro sube. Clitophile vibra suave en mi clítoris, vibro entra dos centímetros en mi chochito virgen. Gimo bajito, muevo cadera… pero atada, no controlo. Marco me mira, babeando. La tensión me quema. Decido: él será mío. Cuando permitan pedir, lo elijo.
Piden deseos. Otras piden más presión en tetas, una quiere mamar polla. Yo, clara: “Marco, ven aquí. Apaga el clitophile, lame mi coño ya”. Se acerca rápido, polla tiesa como hierro. Los masturbeurs obedecen, vibro y anal siguen en mi culo y chocho, entrando lento. Él se arrodilla entre mis piernas abiertas.
“Lame despacio primero, cabrón”. Su lengua toca mi clítoris, caliente, húmeda. Ufff… saboreo su saliva mezclada con mis jugos. “Más rápido, chúpame fuerte”. Gime contra mi carne, vibra la lengua. Mi orgasmómetro enloquece. Empujo cadera, follo su boca. “Méteme dedos, pero no rompas mi virginidad aún”. Dos dedos en mi coño, estirándome, junto al vibro que bombea.
Follada Brutal Bajo Mis Órdenes
Grito: “¡Ahora tu polla! Quiero sentirla”. Él duda, polla goteando precum. “¡Fóllame el coño, despacio al principio, yo digo cuándo más”. Se pone de pie, glande contra mi entrada virgen. Empuja… duele un segundo, luego placer puro. Mi himen revienta, sangre tibia. “¡Sí, joder, más profundo!”. Él obedece, embiste ritmado con las máquinas. Mi culo lleno por el gland anal, vibrando.
Dirijo: “Gira, fóllame de lado”. Lo obligo a cambiar, desatan un poco mis manos para agarrarle el culo. “Azótame las nalgas mientras me clavas”. Plaf, plaf, duele rico. Sudor nos pega, huelo su macho mezclado con mi coño. “Ahora el culo, métela toda”. Él jadea: “¿Segura?”. “¡Cállate y hazlo! Lubrica con mi lefa”. Glande en mi ano apretado, estira… aaaah, lleno total. Doble penetración: su polla en culo, máquina en coño.
“¡Fuerte, cabrón, hazme correr!”. Acelera, bolas golpean mi piel. Tetillas succionadas, clítoris libre ahora bajo mi mano. Me corro primero, espasmos violentos, grito: “¡Síiii, joder, me vengo!”. Orgasmómetro rojo fuego. Él no aguanta, inyecta semen caliente en mi culo, gruñendo como bestia.
Otras chicas corren alrededor, folladas por público. Yo, satisfecha, lo empujo. Me sueltan, él de rodillas aún jadeando. Le digo: “Límpieme el coño con la lengua”. Obedece, lame su corrida y mis jugos. Me siento diosa, poderosa. Tomé lo que quise, él sucumbió. Adrenalina pura, coño palpitando. Ahora nada me para, follaré cuando y como diga. Esto es poder real.