Todo empezó un octubre fresco. Después de un año en casa con el crío, volví al curro en un barrio nuevo. Un par de días después, vi a ese chico en su tienda. Moreno, sonrisa pícara, ojos que me comían. Cada vez que pasaba, salía a la puerta, me saludaba con guiño. Mmm, supe que sería mío.
Soy abierta, bisexual, mi pareja y yo jugamos sin ataduras. Pero yo adoro mandar, la adrenalina de cazar, verlos rendirse. Le conté a mi chico esa noche: ‘Ese tío me mira como si quisiera follarme ahí mismo’. Él se excitó, me dio vía libre, pero yo ya había decidido. ‘Si quiero, lo haré. Y te contaré todo, con pruebas’. No hablamos más, pero la idea me mojó.
La Decisión de Conquistarlo
Un noviembre, entré en su tienda. ‘¿Qué vendes de bueno?’, le dije, rozándole el brazo. Charlamos, me mostró todo. ‘Vamos a tomar algo’, propuso. ‘Por qué no… pero no hoy’, respondí con sonrisa lenta. Números cambiados. Salió SMS suyo: beso emoji. Leí en voz alta a mi pareja: ‘Quiere el número’. Asintió. ‘Vale, mañana al mediodía. Soy de pareja, no quiero excusas largas :*’. Él: ‘Perfecto, paso por la tienda’. Yo dicté: ‘Una hora, cerca. Nada más’.
Esa noche, besé a mi pareja duro, sintiendo su polla tiesa. ‘Verás cómo lo domino’. Al día siguiente, me pinté labios rojos, lencería negra que no le enseñé. ‘Para Pablo’, le dije. Caminé al curro con el coño palpitando.
Lo encontré en la tienda. Bar oscuro, mesa al fondo. Beso inmediato, lengua dentro. ‘Me vuelves loco’, murmuró. Pedimos copas. Mano suya en mi teta, yo bajo la mesa, apreté su paquete. Duro, grueso. Abrí cremallera, saqué la polla. Glande hinchado, precúm goteando. La pajee lento, fuerte. ‘Joder, qué buena mano’, gimió. Él metió dedos en mi coño por el vaquero. Mojada perdida. Me corrí mordiendo su labio.
El Placer Bajo Mi Mandato
‘Vuelve esta tarde’, ordené. Fotos bajo mesa: mi mano en su verga, la suya en mi raja. Le mandé a mi pareja. Él: ‘Disfruta’. Por la tarde, lo esperé fuera. ‘A mi piso’, dijo. Puerta cerrada, lo empujé contra pared. Ropa fuera, besos salvajes. Lo tiré en cama. ‘Abre las piernas’. Le chupé huevos, polla entera garganta abajo. Gime como perra.
Lo monté, coño tragando su polla. ‘Fóllame como yo diga’. Cabalgué duro, tetas rebotando. Cambié: ‘A cuatro’. Le metí polla en el culo? No, yo levanto culo, él lame. Lengua en coño, ano. ‘Más adentro’. Me corro gritando. Capota puesta, me penetra misionero. Piernas en hombros, embiste profundo. ‘Más rápido, cabrón’. Levrette: abro nalgas, ‘Mira mi culo’. Me folla coño, dedos ano.
‘Quítate, ven en mi tanga’. Se corre gordo, pringando tela. Olor fuerte. Lo monto otra vez, anal ahora. ‘Despacio al principio’. Polla cabezona abre mi ojete. Dolor-placer. ‘¡Fóllame el culo fuerte!’. Me da azotes, yo mando ritmo. Me corro anal, él se corre fuera, espalda chorreando.
Lo dejo jadeante. ‘Fue brutal’. Vuelvo a casa, tanga en mano. Mi pareja huele esperma ajeno. ‘Lame mi coño usado’. Se lo cuento todo, él lame mientras pajea. Lo monto, me corro pensando en mi poder. Lo tenía comiendo de mi mano. Esa noche, reviví mandando. Lo volveré a ver, quizás aquí, viéndolo mirar.