Cómo Tomé el Control Total y lo Hice Gemir Bajo Mí

Me llamo Gisela. Tengo treinta y tantos, rubia con pecas, ojos que hipnotizan. Acabo de salir de esa habitación de hotel en Al Sijn, el corazón latiéndome fuerte. Samir Lacem, ese tipo que saqué de la cárcel con mi investigación. Alto, moreno, sonrisa de lobo. Lo invité a comer para agradecerle… o eso decía. Pero en realidad, desde la prisión, lo deseaba. Su mirada desafiante me mojaba.

Entramos al restaurante del hotel. Él, elegante en camisa ajustada, oliendo a colonia fuerte. Yo, falda corta, escote que deja ver lo justo. Pedimos vino. Charlamos del caso, pero sus ojos bajaban a mis tetas. ‘Eres preciosa, Gisela’, dice, con esa voz grave. Sonrío. ‘Cállate y bébete el vino’. Siento la adrenalina. Decido: esta noche es mío. Lo voy a follar como yo quiera. Me levanto, le cojo la mano. ‘Ven conmigo’. Él duda, arquea la ceja. ‘¿Adónde?’. ‘A mi habitación. Ahora. Y harás lo que yo diga’. Su polla ya se nota dura bajo los pantalones. Se ríe nervioso. ‘¿Jefa?’. ‘Sí, jefa. Muévete o te dejo plantado’.

La Decisión que Cambió Todo

Lo arrastro al ascensor. Puertas cerradas, lo empujo contra la pared. Beso salvaje, lengua dentro, mordiendo su labio. Manoseo su paquete, duro como piedra. ‘Vas a correrme como yo mande, ¿entendido?’. Asiente, jadeando. Entramos a la habitación. Luz tenue, cama grande. Cierro la puerta. ‘Quítate la camisa’. Obedece lento, mostrando torso musculoso, tatuajes. Yo me saco la blusa, sujetador negro. Tetazas firmes saltan libres. Sus ojos se agrandan. ‘Joder…’. ‘Silencio. Ahora, pantalones abajo’. Polla erecta, gruesa, venosa, cabeza hinchada. La cojo, aprieto. ‘Esto es mío esta noche’.

El Placer que Mandé Yo

Lo empujo al borde de la cama. Me arrodillo, chupo la punta, saliva chorreando. Lamidas largas, bolas en la boca. Él gime, ‘Dios, Gisela…’. ‘Cállate’. Me levanto, me quito la falda y tanga. Coño depilado, húmedo, listo. ‘Túmbate’. Obedece. Monto encima, froto mi clítoris en su polla. ‘No entres aún’. Me muevo despacio, torturándolo. Él suplica, ‘Por favor… fóllame’. Río. ‘Pídemelo bien’. ‘Por favor, jefa, métetela’. Bajo de golpe, polla llena mi coño hasta el fondo. ¡Ahhh! Dolor-placer. Cabalgo fuerte, tetas rebotando. Manos en su pecho, uñas clavadas. Cambio: me giro, culo arriba, reboto. ‘¡Más profundo!’. Él empuja, pero yo marco ritmo. Giro otra vez, 69. Chupo mientras lame mi coño, lengua en el ano. ‘¡Así, cabrón!’.

Siento el orgasmo venir. Aprieto muslos, grito. ‘¡Córrete dentro!’. Él tiembla, chorros calientes llenan mi coño. Me derrumbo sobre él, sudorosa, jadeante. Su polla sale, semen gotea por mis muslos. Lo miro, exhausto, ojos vidriosos. ‘Has sido bueno… por hoy’. Me levanto, voy al baño, me miro al espejo. Poder total. Lo conquisté, lo usé. Él sucumbió. Sonrío. Esa adrenalina, ver su rendición… adictivo. Me visto, le tiro la camisa. ‘Vete. Ya te llamaré’. Sale aturdido. Yo, satisfecha, reina absoluta. Mañana, quizás más. Pero hoy, gané yo.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top