Estábamos en el anfiteatro viejo, hace como veinte minutos que empezó la clase. Bernard me susurraba sus rollos de pollas y culos en la oreja, pero yo… ni caso. El profe soltaba chorradas sobre tumbas incas en una pantalla cutre. Nadie le hacía puto caso. De repente, se abre la puerta de la izquierda. Luz amarillenta la ilumina como a una estrella. Entra ella. Pelirroja, tetas enormes bajo una camisa fina, pantalones de cuero que se le pegan al cuerpo. Joder, su culo… tenía que ser mío.
Levanta la cabeza, nos miramos. Ojos ardientes, pecas en esa piel blanca, labios carnosos. Mi coño dio un vuelco. ‘Esta noche te follo yo’, pensé. Se sienta a dos filas, a la izquierda. Bernard intenta ponerme la mano en su paquete duro, pero le aparto. ‘Cállate, maricón, esto es mío’. Me pongo a mil. Necesito controlarme. Me levanto, voy a los baños. Agua fría en la cara. Oigo pasos. Es ella. Sonríe. Cierro la puerta de la cabina tras ella. ‘Ven aquí, preciosa. Hoy mando yo’.
La Mirada que Desató mi Dominio
La pego a la pared. Mi piel morena contra su blancura. Huele a naranjas frescas. Le cojo la cara, beso su frente, ojos, nariz… labios. Se queda quieta, esperando. ‘¿Quieres que pare?’, le digo. Niega con la cabeza, jadeando. La giro de golpe, su culo gordo contra mi pubis. ‘Qué culazo, puta’. Le subo la camisa, quito el sujetador. Sus tetas caen pesadas. Me pongo de puntillas, froto mis pezones duros contra su espalda. Gime bajito. ‘Shh, calladita o nos pillan’.
Le bajo el cuero a tirones. Culotte blanco empapado. ‘Mira cómo chorreas por mí’. Se lo arranco con los dientes. Su coño pelirrojo, hinchado, huele a miel caliente. Me arrodillo, abro sus labios. Clítoris tieso. Lo lamo lento, de arriba abajo. ‘¡Joder, sí!’. Meto la lengua dentro, chupando su jugo ácido. Dos dedos en su chocho, luego tres. La follo con la mano mientras mama su clito. Tiembla, grita ahogado. ‘Córrete para mí, zorra’. Empujo la mano entera, fistingo su coño hasta que explota, chorros en mi cara.
La levanto, la siento en el váter. Sus tetas maternales delante. ‘Ahora tus ubres’. Las agarro, chupo el izquierdo fuerte, muerdo el pezón rosado. ‘¡Ay, duele… no pares!’. Le exprimo como a una vaca, huelo su sudor y cítricos. Ecrase las dos contra mi cara, meto pezones en boca, nariz. Ella me empuja la cabeza, pero yo mando. ‘Quieta, soy yo quien folla’.
Follándola a Mi Ritmo: Placer Total Bajo Mi Mandato
La pongo de pie, tetas contra tetas. Mis pezoncitos duros rozan los suyos. Bailamos, frotando coños. Pero yo quiero más. La siento, le quito pantalón mío. ‘Mírame, voy a correrme en tu boca’. Baja la cremallera, besa mi tripa. Tache húmeda en mi braga. Me la quita despacio. ‘Qué coñito tan rico’, dice. Pero yo la giro. ‘De rodillas, lame mi culo primero’. Le meto la lengua en el ano mientras masajeo sus tetas. Luego, su pezón en mi raja, frotando. ‘Fóllame con la teta’. Gime. Mi clítoris palpita.
La pongo contra la pared, levanto su pierna. Coño contra coño. ‘Ahora tribbing, puta. Muévete como yo te diga’. Nuestros jugos se mezclan, clitos chocando. La agarro las caderas, la aplasto contra mí. ‘¡Córrete conmigo!’. Grito, exploto, ella tiembla.
Caemos exhaustas. Me visto primero. ‘Ha sido mío todo’. Sonrío, salgo. Puerta cierra. La dejé KO, con mi marca. Poder total. Nunca la vi más, pero supe: yo controlo el placer.