Hoy hace un sol de puta madre, viento suave, calor que promete verano. Salgo sola a las colinas, lejos de la costa. Aparco el coche en un camino polvoriento y subo por el sendero bajo los pinos. Sudor por todos lados, camiseta pegada, pantalón corto apretando el coño. Joder, qué calor. Llego a una clareira perfecta, talud contra el viento, vista al mar. Bebo agua, me quito las zapas y el short. La braguita está empapada, la bajo un poco para airear la chocha. Me tumbo en la camiseta, sin sujetador ya, tetas al aire. Cierro los ojos, brisa en la piel… hasta que la vejiga aprieta. Mierda, el café de la mañana. Me agacho detrás de un arbusto, braguita a los tobillos, coño abierto, chorro caliente saliendo.
De repente, ¡zas! Oigo pasos. Levanto la vista y ahí está ella: morena, unos cuarenta, tetas grandes, culo redondo, orinando sin verme aún. No, espera… soy yo la que llega. Yo soy Sofia, la que sube sudando, sin bragas bajo el short, buscando un rincón. La veo agachada, rodillas abiertas, coño depilado reluciendo con el pis. Sus ojos se abren como platos cuando carraspeo: “¡Hola, guapa!”. Se sonroja, intenta taparse. Yo río bajito. “No te levantes, termina. Yo también necesito… ¿me dejas?”. Me bajo el short de un tirón, coño al aire, me agacho frente a ella, labios abiertos con los dedos, chorro potente contra el suelo. “Soy Sofia. ¿Y tú?”. Tartamudea: “M-Marta…”. Nuestros pis se mezclan en el suelo, miradas clavadas en los coños ajenos. Igualdad, ¿eh? Pero yo decido cambiarlo.
La Sorpresa y Mi Decisión de Dominar
Me levanto, short chorreando. “Vaya, mira cómo hemos quedado…”. Ella aún agachada, manos en las tetas. La miro de arriba abajo: curvas suaves, pezones duros, coño húmedo más que de pis. Siento la adrenalina, el poder. Me acerco, le cojo las manos, la pongo de pie. “Marta, mírate… tetas perfectas, culo para morder. Te voy a follar yo, ¿entiendes? Tú solo obedeces”. Dudó un segundo, ojos azules nerviosos. “¿Q-qué…?”. La beso fuerte, lengua dentro, manos en su culo apretando. Se derrite, gime. “Desnúdate del todo, quítate esa braguita asquerosa”. Lo hace, temblando. Yo me quito la camiseta, ahora las dos peladas, piel sudada rozándose. “Arrodíllate, lame mi coño primero”. La empujo suave, pero firme. Se arrodilla, lengua tímida en mi clítoris. “Más adentro, joder, chúpame bien”.
El Placer Bajo Mis Órdenes y la Victoria Final
La tensión explota. Su lengua en mi chocha, yo enredando dedos en su pelo, guiándola. “Así, puta, rápido…”. Gime contra mí, sus tetas rozan mis muslos. La levanto, la tumbo en la camiseta. “Abre las piernas, déjame verte”. Coño rosado, hinchado. Me tiro encima, tetas contra tetas, coños frotándose. 69 natural: mi lengua en su clítoris, chupando jugos, dedos metidos en su agujero apretado. “¡Fóllame con la lengua, Marta!”. Ella obedece, lamiendo mi culo ahora, dedos en mi coño. Cambio: la pongo a cuatro patas, culo en pompa. Escupo en su ano, dedo dentro mientras le como el coño desde atrás. “Grita, dime que eres mía”. “¡S-sí, Sofia, fóllame!”. Le meto dos dedos, bombeo duro, clítoris entre dientes. Se corre gritando, chorro en mi mano. Yo monto su cara, coño en su boca, me corro frotándome, jugos en su cara.
Al final, exhaustas, pieles pegajosas de sudor, pis viejo y orgasmos. La miro, rendida, sonriendo. “Has sido buena, Marta. Me has dado todo lo que quería”. Siento el poder puro: la conquisté, la hice suplicar, su coño marcado por mí. Se levanta, besa mi cuello. “Ha sido… increíble”. Yo sonrío, dominante. “Volveremos a vernos, pero bajo mis reglas”. Me visto, adrenalina aún latiendo. Bajamos juntas, ella siguiéndome. Victoria total, coño satisfecho, ego en las nubes.