Cómo tomé las riendas en una cita a ciegas y lo hice mío

Era jueves, joder, llevaba semanas cachonda y sola. Me apunté a ese club de citas a ciegas por curiosidad, eh… ¿por qué no? Me puse mi falda negra ajustada, conjunto de encaje rojo que me marca el coño perfecto, medias hasta el muslo y tacones que clavan miradas. Llego a la cafetería, veo a los otros… y ahí está él. Patrik, unos 40, guapo, con esa sonrisa nerviosa. Me mira, pero yo ya sé: esta noche es mío.

Me acerco, contoneándome, huelo su colonia fuerte, masculina. ‘Hola, guapo’, le digo con voz ronca, rozando su brazo. Él balbucea algo, rojo como un tomate. Río bajito. ‘Olvídate de esta mierda de speed dating. Tú vienes conmigo ahora’. Lo agarro de la mano, fuerte, y salimos. Siento su pulso acelerado, su mirada en mis tetas. Adrenalina pura, yo mando.

La conquista comienza: decido que es mío

Lo meto en mi coche, ‘Ni se te ocurra decir no’. Vamos a su loft, un sitio industrial chulo, pero yo entro como dueña. ‘Quítate la chaqueta’, ordeno, sirviéndome vino. Bailamos pegados, mi culo contra su polla que ya se pone dura. ‘¿Quieres follarme? Pídemelo’. Él jadea, ‘Sí, por favor…’. Le muerdo el cuello, suave pero firme. ‘Las reglas son mías: yo decido cuándo y cómo’.

Lo empujo al sofá, le bajo el pantalón de un tirón. Su polla salta, gruesa, venosa, goteando ya. ‘Mmm, buena polla para mí’. Me arrodillo, la chupo lento, lengua alrededor del glande, tragándomela hasta la garganta. Él gime, manos en mi pelo, pero yo controlo el ritmo. ‘No corras, cabrón, aguanta’. Me levanto, me quito la falda, string empapado. Le monto encima, froto mi coño mojado contra su verga. ‘Mírame mientras te meto dentro’.

El sexo salvaje: yo al mando del placer

Me empalo despacio, joder, qué llena me deja. Cabalgo fuerte, tetas rebotando, clavo uñas en su pecho. ‘Fóllame tú ahora, pero como yo diga’. Él empuja desde abajo, yo giro caderas, apretando el coño alrededor de su polla. Cambio: a cuatro patas, ‘Cógeme por detrás, pero lento al principio’. Siento sus manos en mis caderas, su polla hundiéndose profunda, golpeando mi punto G. ‘Más fuerte, joder, dame todo’. Grito cuando me corro, coño chorreando, contracciones que lo aprietan.

Lo pongo de espaldas, le monto en reversa, culo en su cara. ‘Lame mi culo mientras te follo’. Su lengua en mi ano, yo subo y bajo, polla entrando y saliendo con ruido húmedo. Él tiembla, ‘Me corro…’. ‘No hasta que yo diga’. Aprieto, lo ordeño, y al fin: ‘¡Ahora, lléname el coño!’. Explota dentro, leche caliente inundándome, yo me corro otra vez, olas brutales.

Caemos exhaustos. Él jadea, sudado, mirándome como un perrito. Yo sonrío, poderosa, piel brillante de sudor y semen. ‘Has sido bueno, pero soy yo quien manda’. Me visto tranquila, beso su polla flácida. Salgo con esa rush de victoria, coño lleno de su corrida, sabiendo que lo conquisté total. Mañana quizás vuelva, pero bajo mis reglas. Puerta cerrada, yo reina.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top