Joder, qué risa me entró en el metro. Primera vez sin billete… y sin bragas. Sentada en ese asiento duro, con la máscara tapándome la sonrisa pícara. Acababa de salir de la depiladora, el coño y el culo lisos como la seda. Dolía como la hostia la cera en el ano, pero valdría la pena. Sorpresita para Tomás… y quizás para otros.
Esta noche, primer club libertino. Tomás me lo había prometido, el Confidentiel, cerca del Ayuntamiento. Él, con sus cinco años más, me ha moldeado. De chica tímida a esta versión 2.0: segura, folladora nata. Me ha enseñado a chupar pollas hasta el borde, a meter dedo en el culo de un tío y masajearle la próstata. Adoro el sexo, salto de cama en cama vía Tinder, pero él es mi ancla.
La Decisión que Cambió la Noche
Bajo en Saint-Paul, ahí está esperándome. Beso casto, pero yo noto el aire fresco colándose bajo la falda, rozándome el coño desnudo. Caminamos de la mano, riendo. Test rápido por el covid, negativo. Cenamos genial: salmón, crème brûlée al jengibre. Vecinos simpáticos: Christelle y Julien a un lado, Alain y Patricia al otro. Alain me pone, con ese rollo maduro. Patricia le gusta a Tomás, lo noto.
A las 22:30, bajamos al salón de voluptés. Bar, pista, y esa sala en U con banquetas, condones y lubricante everywhere. Doce personas, champagne. Christelle y Julien se lían ya, besos, tetas fuera, ella sacándole la polla. Me excita. Abrazó a Tomás, beso salvaje, sabor a champán. Nos sentamos cerca, veo cómo ella se la mama, dura como piedra.
Mi mano en la polla de Tomás, la suya bajo mi falda. ‘¡Puta puta!’, susurra al no encontrar bragas. Dedos en mi clítoris, gimo alto. Alain y Patricia oyen. No vergüenza, solo ganas. Christelle se monta en Julien, a dos metros, coño depilado casi, follada en vivo. Me subo a horcajadas sobre Tomás, saca la polla, me empala discreta bajo la falda. Juego rápido, corro como loca.
Pero yo quiero más. Quiero mandar. Me levanto, coño chorreando, agarro a Tomás de la mano. ‘Ven, vamos con ellos’. Alain y Patricia desnudos, acariciándose. Yo me quito la falda, tetas al aire. ‘Siéntate’, le ordeno a Tomás en la banqueta. Me monto encima, cara a la sala, como Christelle. ‘Pies arriba, como ella’. Me empalo en su polla, reboto duro. ‘Mírame, joder, mírame follarte’.
El Placer que yo Mandaba
Patricia se acerca, arrodillada. Le sonrío entre gemidos. ‘Lame mi clítoris’. Lengua en mi botón, chupa mientras reboto. Tomás gime. ‘Saca, métela en mi culo’, le digo. Patricia la guía, lubricada por mi coño, entra fácil. ‘Ahhh… sí, así’. Pausa, siento llena el culo. Luego reboto anal, salvaje.
Veo a Alain masturbándose. ‘Ven aquí, métemela en el coño’. Él, condón puesto, empuja. Dos pollas dentro: Tomás en culo, Alain en coño. ‘Sincronizaos, cabrones. Cuando una sale, la otra entra’. Muevo caderas, dicto ritmo. ‘Más rápido, joder’. Sensación brutal, pollas rozándose por la pared fina. Calor en el vientre, fuego.
Yo mando: ‘Folladme fuerte’. Tomás acelera en mi culo, Alain en coño. Grito, corro follando doble. Ellos explotan: semen de Tomás en recto, Alain en coño. Mi squirt moja todo. ‘¡Síii, dádmelo todo!’.
Secousses finales, pollas saliendo blandas. Patricia ríe: ‘Te ha gustado, ¿eh?’. Yo, radiante, sudorosa: ‘Me lo he follado yo a ellos. Poder total’. Guiño a Christelle al fondo. Lista tachada: club, desnuda pública, lesbiana, doble, voyeur. Y mandando. Orgasmos míos, reglas mías. Puerta abierta a más conquistas.