Tomé el Control y Follé al Padre de mi Amiga: Mi Noche de Poder

La luz se coló en la habitación y me cegó un segundo. Parpadeé, y ahí estaba May, en su vestidito Kenzo que le marcaba las tetas y acababa a medio muslo, pelo revuelto. ‘¿Chu?’, murmuró. Me pasé la mano por la frente sudada, la cabeza me iba a explotar. ‘Necesitaba… compañía’, balbuceé. Detrás de ella, un tío alto, David, me miró con ojos curiosos.

May se sonrojó. ‘No sabía que vendrías… Le invité a un último trago’. Intenté levantarme, la habitación giraba. Caí en el sofá riéndome como idiota. Ella me arrastró al saloncito de su madre, me tiró en el divan. ‘¡Si jodes mi primera follada, te arranco los ojos!’, gruñó. Asentí, ella salió. Veinte minutos después, me desperté. Pies doloridos, me quité los tacones. Miré el reloj fluorescente. Curiosidad pica. Abrí la puerta al balcón, aire fresco me despejó un poco.

La Tensión que Me Hizo Decidir

Gritos ahogados. ‘¡Oh, David, qué rico!’. Me acerqué sigilosa a la ventana de su cuarto. Lampara tenue. May desnuda en la alfombra, piernas abiertas, David con la cabeza entre sus muslos, lamiéndole el coño como un experto. Ella se retorcía, pechos blancos temblando. Me mojé al instante. Polla rosada de él asomando. La metió despacio, ella gritó de dolor y placer. Yo, mano en mi falda, rozando mi clítoris hinchado.

Luces de coche. Me escondí. Era el padre de May, ¡a las 3! Corrí al divan, apagué la luz, fingí dormir. Puerta cruje. Su voz baja: ‘¿Charlotte?’. Silencio. Siento su aliento en mi nuca. Labios rozan mi oreja. Mano audaz bajo mi falda, palpa mi culo, dedos en mi raja húmeda. No finjo más. Me giro rápido, ojos clavados en los suyos. ‘Shh, no hables. Vas a ser mío esta noche’. Él se queda tieso, sorprendido. Sonrío, dominante. ‘Quítate la ropa. Ya’.

Dominio Total en Cada Empujón

Se desnuda, polla gorda y dura, no enorme pero ancha, palpitando. Lo empujo al suelo, me subo a horcajadas. ‘Mírame mientras te monto’. Froto mi coño empapado contra su verga, clítoris rozando el glande. ‘¿Quieres entrar? Pídemelo’. ‘Por favor…’, susurra. Río bajito. ‘Bien’. Me hundo despacio, su grosor me estira el coño al límite. ‘Joder, qué prieta estás’, gime. Yo controlo: subo y bajo lento, tetas rebotando en su cara. ‘Chúpamelas. Fuerte’.

Acelero, nalgas chocando contra sus muslos, coño tragándosela entera. ‘Más rápido, no pares’, ordeno. Él obedece, manos en mis caderas pero yo marco el ritmo. Cambio: me pongo de espaldas, polla hundiéndose profunda. ‘Agárrame el culo, méteme un dedo en el ano’. Lo hace, me corro gritando bajito, coño contrayéndose alrededor de su verga. ‘Ahora tú. Pero solo cuando yo diga’. Lo cabalgo salvaje, sudor perlando su pecho, olor a macho invadiendo todo.

Lo giro, lo monto a lo bestia. ‘Córrete dentro, lléname’. Él tiembla, ‘¡Voy a…!’. Explota, leche caliente inundándome. Me quedo encima, jadeando, su polla ablandándose en mi coño chorreante. Bajo, le beso el cuello. ‘Buen chico. Vete ahora’. Se viste, sale sin palabra. Me estiro en el divan, coño palpitando, lleno de su semen. May gime al lado, pero yo… yo gané. Tomé lo que quise, lo dominé. Esa adrenalina, ver su rendición… puro poder. Mañana, como si nada. Pero esta noche, fui la reina.

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