Tomé el control y lo follé como una reina en el lodge de Bryce Canyon

Estábamos en ese lodge cutre de Bryce Canyon, después de un viaje eterno desde Las Vegas. Mi marido Alain retrasado en Chicago por curro, y yo compartiendo habitación con Nathalie y Etienne, mis amigos de siempre. Dos camas king size, baño compartido, luces tenues y ese olor a madera vieja mezclado con el desierto. Llegamos reventados del jet lag, cenamos ligero y volvimos. Nathalie se duchó primero, salió en pareo, Etienne detrás con toalla en la cintura. Yo los vi, sentí un cosquilleo… pero nada.

Me metí en la ducha, agua caliente cayendo sobre mi piel sudada del sol. Salgo, la habitación a media luz, velas encendidas. Nathalie bocabajo, Etienne masajeándole la espalda, bajando a las nalgas. Ronroneaba ella, él concentrado, manos fuertes. ‘Qué envidia’, solté riendo. ‘Jalosa porque Alain no está?’, picó ella. Me tumbé de lado en mi cama, mirándolos sin disimulo. Él desató la toalla, su polla circuncidada colgando, larga. Empezó por las piernas de ella, subiendo al coño, ella abriendo piernas. Se le puso dura poco a poco. Yo ardía bajo la camisola, pezones tiesos, coño húmedo. No aparté la vista, desafiante.

La tensión que me encendió y mi decisión de dominar

Nathalie se gira, él masajea tetas, vientre, roza el clítoris. Yo me levanto por agua, ‘Me dais calor con ese masaje’. Etienne me cruza en el baño, pareo flojo, polla semi. Vuelvo, Nathalie: ‘Ven, te masajeamos’. Dudé… un segundo. ‘Vale, pero yo mando’. Me tumbo bocabajo entre ellos, camisola arriba. Cuatro manos en mi espalda, aceite caliente. Nathalie en piernas, Etienne hombros. Gimo bajito, ‘Más fuerte, cabrones’. Sus dedos en nalgas, rozando ano. ‘Date la vuelta’, dice ella. Me giro, tetas al aire, coño expuesto con pelito negro. Ojos cerrados, pero controlo: ‘Etienne, chupa mis tetas. Nathalie, piernas abiertas, masajea mi coño lento’.

Él obedece, boca en pezones, mordisqueando. Ella roza labios mayores, clítoris hinchado. Abro piernas, ‘Introduc dedo, puta’. Gimo fuerte, humedad chorreando. Agarro polla de Etienne, dura como piedra. ‘Quítate el pareo’. Nathalie la mama mientras él me finguea. Me corro primera, arqueando espalda, ‘¡Sí, joder!’. Tomo control total: ‘Etienne, fóllame ya. Nathalie, mira cómo lo monto’.

El polvo brutal donde yo mandaba en cada embestida

Lo empujo boca arriba, me subo a horcajadas. Coño empapado tragando su polla entera, ‘¡Mira qué gruesa!’. Cabalgo salvaje, tetas botando, uñas en pecho. ‘No te corras hasta que yo diga’. Él gime, ‘¡Dios, qué coño apretado!’. Cambio, levrette: ‘Clávamela hasta el fondo’. Empuja brutal, huevos golpeando clítoris, sudoroso. ‘Más rápido, hostia’. Nathalie se toca viéndonos. La beso, lengua dentro, ‘Ahora tú, lame mi clítoris mientras él me folla’. Se pone debajo, lengua enloquecida. Etienne martillea, ‘¡Me vengo!’. ‘¡No! Aguanta’. Me corro gritando, coño contrayéndose, chorros en cara de ella.

‘Ahora sí, échamela dentro’. Sale polla palpitante, semen caliente llenándome. Colapso jadeando, él temblando. Nathalie besa su polla blanda. Me siento diosa, poderosa. Esa noche dormimos enredados, yo en medio.

Al día siguiente, canyons increíbles, cero alusiones. Alain llega, todo normal. Pero esa noche en otro motel, juego de cartas, desnudos total. Yo propongo gages: Alain lame coño de Nathalie, Etienne el mío. Polvos grupales, pero yo dirijo: posiciones, ritmos. Alain me folla mientras monto cara de Etienne. Corremos todos, risas. Puerta nueva abierta, complicidad brutal. Siento vértigo con Etienne, esa conexión… pero controlo. Obtuve todo: placer, poder, su rendición. Esa adrenalina de conquista, verlos suplicar. Soy la jefa en la cama, siempre.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top