Cómo Tomé el Control y Follé a Mi Tío Hasta Hacerlo Rendir

Llegué a casa de mi tío Andrés con mis maletas, lista para mi libertad universitaria. Él, viudo, serio, alto y flaco. Su amigo Michel, el gordo baboso, ya rondaba. Sabía que me vigilarían, pero yo soy experta en manipular con mi culo y tetas. Empecé suave: besos pegajosos, abrazos que rozaban mi pecho contra ellos. Compré faldas cortas, tops que dejaban ver mis pezones duros. Michel me devoraba con los ojos, mi tío carraspeaba.

Una noche volví tarde, borracha, sin bragas después de un juego en una fiesta. Entré tambaleándome, él en el sofá con bata. ‘Chloe, esto se acabó, llamo a tus padres’, dijo serio. Mi coño palpitaba de rabia y excitación. Lo miré fijo, me acerqué. ‘No, tío. Tú me dejas hacer lo que quiera… o te follo ahora mismo’. Vi su polla endurecerse bajo la bata. Dudó, ‘¿Qué dices?’, balbuceó. Me senté a horcajadas sobre él, sintiendo su verga tiesa contra mi coño mojado. ‘Escucha: libertad total, nada de reglas. A cambio, te doy el polvo de tu vida. Tú mandas cero’. Le mordí el cuello, suave. Él jadeó, manos temblorosas en mi cintura. ‘Pero… soy tu tío…’, intentó. ‘Cállate y fóllame como yo diga’, ordené, voz ronca.

La Tensión que Me Empujó a Dominar

La tensión era eléctrica. Su aliento caliente en mi piel, olor a hombre maduro. Le abrí la bata, saqué su polla gruesa, venosa, ya goteando pre-semen. ‘Mira qué dura está por mí’, susurré, lamiendo la punta salada. Él gimió, ‘Dios, Chloe…’. Lo empujé al sofá, me quité la falda. Mi coño depilado brillaba de jugos. ‘Primero, chúpame las tetas’. Le metí un pezón en la boca, él succionó como loco, mordisqueando. Yo gemí, ‘Sí, así, cabrón. Ahora lame mi coño’. Me subí a su cara, restregando mi clítoris hinchado contra su lengua torpe. ‘Más profundo, joder, métela toda’. Él lamía desesperado, ahogándose en mis fluidos, yo controlaba el ritmo, apretando sus orejas.

El Polvo Brutal Donde Mandaba Yo

Bajé, monté su polla de un golpe. ‘¡Ahhh!’, grité al sentirla llenarme, estirando mi coño hasta el fondo. Cabalgué salvaje, tetas botando, uñas en su pecho. ‘No te muevas, yo follo’. Él jadeaba, ‘Me vas a matar…’. Cambié posición: de espaldas, empalándome hasta que sus huevos chocaban mi culo. ‘Mira cómo te trago la verga entera’. Sudor por todos lados, olor a sexo crudo. Lo volteé a cuatro patas, le metí un dedo en el culo mientras lo montaba de lado. ‘Gime para mí, puta’. Él obedecía, ‘Sí, Chloe, fóllame más’. Aceleré, mi coño chorreando, ordeñando su polla. ‘Córrete dentro, lléname de leche’. Él explotó, chorros calientes inundándome, yo corrí gritando, contrayendo alrededor de su verga.

Me aparté, su semen chorreando por mis muslos. Él jadeaba exhausto, mirada rendida. ‘Ahora soy libre, ¿verdad?’. Asintió, ‘Sí… lo que tú digas’. Me sentí poderosa, invencible. Esa noche lo convertí en mi esclavo. Michel ya no importaba, mi tío era mío. Cada vez que quiero, lo follo así, dirigiendo todo. La conquista total, mi coño manda.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top