Cómo Tomé el Control y Follé a Mi Jefe Hasta Hacerlo Rendir

Trabajo en esta empresa de cien personas. Tengo 26 años, responsable de contabilidad. Mi jefe, Jacques, 50 tacos, alto, moreno, ojos azules que te clavan. Desde los entrevistas, su carisma me puso. Él me contrató, pese a mi poca experiencia. Yo sabía que quería progresar… y también quería más.

Primer día, me presenta al equipo. Pasa horas conmigo, explicando. Tutéo rápido. Pero mi vida amorosa, un desierto. Hombres que no duran. Yo soy delgada, atlética, ojos verdes, pelo castaño corto. Me gustan mayores, elegantes. Pero siempre yo al mando, aunque no lo supieran.

La Tensión que Me Hizo Decidir: Él Será Mío

Meses pasan. Me exige, corrijo errores. Conversamos fin de día. Me pregunta por mi vida, por qué soltera. Él, soltero, conquistas everywhere. Oigo sus llamadas calientes. Pienso: ‘Este macho va a caer en mi red.’ La idea me moja. Adrenalina sube.

Un día, me lleva a cliente. Desvío a su casa. Mansión enorme. Entra al salón, abre paquete: un vestido largo, sexy. Dice es para una amiga. Me mira, sonríe pícaro. ‘Pruébatelo, Alex, haces su talla.’ Dudo. ‘Jefe… ¿en serio?’ Él insiste, guiño. Abuso de poder, pero yo decido voltear la tortilla.

Me cambio. Seda suave en piel, grieta alta sexy. Salgo meneando caderas, poses provocativas. Él babea. ‘Te queda perfecto.’ En auto, silencio pesado. Mi coño palpita. Sé que lo tengo.

Días después, en mi oficina, se acerca. Perfume fuerte, mano en hombro. ‘¿Todo bien?’ Yo giro: ‘Jacques, para de fingir. Sé que me miras como hombre a hembra.’ Él tartamudea. Yo sonrío. ‘Esta noche, en tu casa. Ven solo. Yo mando.’ Él asiente, ojos brillando. Toma de control: mía.

Llego a su mansión. Puerta abre, él en camisa suelta. Lo empujo adentro. ‘Quítatela.’ Dudas. ‘Alex…’ ‘Cállate. Obedece.’ Botones saltan. Torso peludo, musculoso. Lo beso duro, lengua invade. Manos en su paquete: polla tiesa ya. ‘Buen chico. Ahora, a cuatro patas.’ Él obedece, perplejo. Tensión explota: es mío.

El Acto Brutal Donde Mandaba Yo y Él Se Rindió

Le bajo pantalón. Polla gorda, venosa, 18 cm. La agarro fuerte. ‘Mírame.’ Chupo cabeza, saliva chorreando. ‘¡Joder, Alex!’ Gimo: ‘Llámame jefa.’ Mamo profundo, bolas en mano. Él tiembla. ‘Ahora, fóllame la boca.’ Empuja, yo controlo ritmo. Saliva por mentón, olor a macho.

Lo monto. Coño chorreando, lo empalo. ‘¡Mueve esa polla!’ Cabalgo salvaje, tetas botando. Cambio: lo pongo a cuatro. Dedos en culo, lubriqué. ‘Relájate, cabrón.’ Meto plug pequeño que traje. Gime como puta. ‘¿Te gusta?’ ‘Sí… jefa.’ Polla suya palpita.

Lo volteo, piernas altas. Entro dildo enorme atado a mí. ‘¡Abre ese culo virgen!’ Empujo lento, él grita dolor-placer. ‘¡Más!’ Acelero, slap slap piel. Sudor mezclado, olor sexo. Cambio posición: misionero brutal, beso mientras lo reviento. ‘Córrete dentro… no, aguanta.’ Él suplica. ‘¡Por favor!’

Lo hago correrme en mi coño primero. Semen caliente inunda. Luego, lo chupo limpio. Él exhausto. Yo acabo frotando clítoris en su cara. Chorros en boca. Gemidos míos llenan cuarto.

Después, él jadea en cama. ‘Eres increíble.’ Yo sonrío, poderosa. ‘Sabía que sucumbirías. Ahora, cada semana, mi puta.’ Beso posesión. Adrenalina pura, él rendido. Obtuve todo: su polla, su sumisión. Yo, reina absoluta. Mañana, oficina: él me mirará distinto. Yo gano siempre.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top