Tomé el Control en la Manifestación: Mi Noche de Dominio Total

Estábamos en la manif, gritando consignas hasta quedarnos roncos. Yo, alta, con mi pañuelo en la cara, vi a ese chaval. Pequeño, rubito, pelo corto con gomas de colores ridículas. Ojos azules nerviosos, mano temblorosa. Primera vez, seguro. Le tendí la mano. ‘Ven conmigo’, le dije, y se dejó llevar. Caminamos juntos, apretados, mientras el cortejo se desmadraba.

Los CRS avanzaban, cascos negros, gases por todos lados. Él tosía, pálido. Lo tiré hacia una puerta cochère abierta. ‘¡Rápido!’, grité, cerrando de un portazo. Se acurrucó contra la pared, temblando. Yo me quité el pañuelo, lo abracé fuerte. Su cabeza en mi hombro, olía a sudor y miedo. ‘Tranquilo, chiquito. Yo te cuido’, murmuré, acariciándole el pelo húmedo.

La Decisión: Él Será Mío Esta Noche

Se llamaba Pablo, estudiante de primer año, perdido en París. Me contó sus miedos, balbuceando. Fuera, los gritos se apagaban. Miré mi reloj: una hora ahí, pegados. ‘Vamos a mi piso’, decidí. Él dudó, ehm… ‘¿Estás segura?’. Sonreí. ‘Sí, vas a ser mío esta noche. No preguntes’. Lo cogí de la mano, salimos a la calle vacía, metro, y subimos mis cuatro pisos.

Mi estudio es pequeño, pero suficiente para lo que planeaba. Le ofrecí una birra, nos tiramos en el sofá. Distante al principio. ‘Ducha, te hace falta’, ordené. Mientras silbaba bajo el agua, preparé pasta. Salió envuelto en mi albornoz enorme, pies descalzos, toalla en la cabeza. Taches de pecas, piel fresca. Me abrazó por detrás. ‘Gracias… me siento bien por primera vez’. Yo me giré, lo miré fijo. ‘Quítatelo todo. Ahora’.

Se sonrojó, pero obedeció. Sentado en el sofá, piernas abiertas, polla semi-dura. Yo en bragas y camiseta. La tensión subía, mi coño ya húmedo. ‘Vas a hacer lo que yo diga. ¿Entendido?’. Asintió, tragando saliva. Me subí encima, pezones duros rozándole la cara. ‘Chúpame las tetas primero’. Se lanzó, torpe, lamiendo. Yo gemí bajito, guiándole la cabeza.

El Acto Brutal Bajo Mis Órdenes

Bajé la mano, apreté su polla. Dura ya, palpitante. ‘Buen chico’. Me quité las bragas, le puse mi coño depilado en la boca. ‘Lame, joder, lame bien’. Su lengua titubeaba, pero yo movía las caderas, frotando mi clítoris hinchado contra sus labios. ‘¡Más fuerte!’. Sudaba, yo chorreaba jugos en su barbilla. Sus manos en mis nalgas, yo las aparté. ‘No toques sin permiso’.

Lo empujé al suelo, a cuatro patas. ‘Ahora tu culo es mío’. Escupí en mi dedo, lo metí despacio. Gimió, ‘¡Eh… duele!’. ‘Cállate y relájate’. Lo abrí, juguetón, mientras le pajeaba la polla. Luego, mi lengua ahí, lamiendo su ano virgen. Se retorcía, polla goteando. ‘¿Quieres que te folle? Pídemelo’. ‘Sí… por favor, fóllame’.

Me puse un strap-on que guardo para estos casos. Grande, negro. Lubricante, y lo penetré lento. ‘¡Ahhh!’. Empujé más, controlando el ritmo. Su culo apretado me volvía loca. ‘Muévete contra mí, puta’. Él obedecía, gimiendo como loco. Cambié: lo puse boca arriba, piernas en alto. Le metí la polla en la boca mientras le follaba el culo. ‘Traga todo’. Él se corrió primero, leche espesa en su vientre.

Yo seguí, corriéndome fuerte, gritando. Saqué el strap, lo obligué a lamerme el coño hasta secarme. Exhaustos, se acurrucó contra mí. ‘¿Ves? Te hice mío. Y lo disfrutaste’. Sonreí, poderosa. Su virginidad anal, rota por mí. Esa noche dormimos pegados, y al día siguiente, más. En las manifs, lo busco, lo protejo… y lo domino de nuevo. Poder total, joder qué subidón.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top