Estábamos en ruta a Florida, yo, mi hermana Johanne y su marido Carlos. Snowbirds mis suegros, como siempre. Dos mil seiscientos kilómetros en dos días por el setenta cumpleaños de mi suegra. Johanne no conduce, Carlos sí, y yo… bueno, me uní para la charla. O eso decía. En realidad, desde que mi ex me dejó por su secretaria, necesitaba acción. Llevábamos dieciséis horas al volante, relayándonos. Él cuatro horas, yo treinta minutos, Johanne roncando. Cansancio total. Al sur de Charlotte, paramos en un motel cutre. Solo una habitación con un litazo redondo, lleno de cojines. ‘Ni loca duermo con vosotros, pareja activa’, bromeé. Pero no había más. Entramos. Baño aparte, pero la ducha con cristal a la vista. Para puterío, obvio.
Me fui con Johanne a por snacks. Volvimos, Carlos ya roncaba en el centro del cama, vestido. Nosotras a los lados. Noche cerrada. Me despierto con movimiento. Phares de un coche vecino. Siento calor. Carlos se quita la ropa, solo slip. Johanne se acurruca, él mete mano. La acaricia el coño, ella abre piernas sin despertar del todo. Él se mete despacio, follando suave. Yo… húmeda ya. Mi clítoris palpita. Me pego a su espalda, toco mi chochito. Respira agitado. Sus pelotas rozan mi mano. Tensión brutal. Johanne gime bajito, él acelera. Pero ella… zas, se gira, le clava uñas. ‘Para, vas a despertar a Mireille’. Le saca la polla, lista para explotar. Se levanta, corre a la ducha. ‘Yo primero, treinta minutos’.
La Tensión que Me Hizo Decidir
Ahí lo vi. Polla dura, goteando jugos de mi hermana. Pelotas llenas. No aguanto. Tomo control. Mi mano en sus huevos, los masajeo como bolas chinas. ‘Tu mujer no te merece así’, susurro. Levanto sábanas, me arrodillo sobre él. Lamo la punta, sabor a Johanne. ‘Qué desperdicio’. Chupo voraz, entro y salgo. Glotón, lento, rápido. Él gime. Meto mano en mi coño, dos dedos. Me corro rápido, silencio. Ahora él. ‘No solo tú disfrutas’. Me planto en su cara, coño abierto. ‘Lámeme, cabrón’. Le aplasto la boca, él lame clítoris, labios, entra lengua. Miel mía chorrea. Me corro otra vez, él bebe todo. Mano atrás, meneo su polla.
El Placer Bajo Mis Órdenes
Basta. Salto abajo, me monto. Engullo su verga hasta el fondo. ‘Uf… hace meses no sentía una polla así’. Muevo cadera lenta, froto clítoris. ‘Yo mando, quieto’. Acelero, entro-salgo brutal. Sus manos en tetas, pezones duros. Grito ahogado, orgasmo largo. Chorrea mi jugo caliente. Él no aguanta, eyacula dentro, chorros quemando. Segundo orgasmo mío. Me derrito sobre él, beso posesivo. Poder total. Él mío.
Ducha para. Johanne sale. Ve bulto bajo sábanas, sonríe, quiere chupar. Pero yo entro al baño, cinco minutos. Salgo, ella encima de él, pillada. Río. En el coche, camino de vuelta solos –Johanne se queda con suegra–, siete noches de mí mandando. Sonrío en retrovisor. Lo conquisté.