Acababan de terminar las vacaciones y volvía al curro en la imprenta familiar. Yo, secretaria jovencita, y Christiane, la contable, mujer de Patrick, mi jefe. Ella, con sus cuarenta y pico, era una tía impresionante: metro setenta y ocho, morena, ojos verdes, tetas pesadas como peras maduras, caderas anchas y un culo que volvía locos a los repartidores. Siempre con tacones altos, faldas cortas que dejaban ver sus piernas interminables.
Nos llevábamos genial. Le contaba mis folladas con Dani, mi chulo, y la veía… excitada, mordiéndose el labio. Ese día, Patrick fuera, comimos juntas. Café en mano, suspira: ‘Ojalá tuviera tu vida sexual, chica. Con Patrick es un mes sí, un año no. Rápido, sin gracia, y él tirado en el sofá con birra.’
La Decisión de Conquistarla
‘Venga, Chris, esta noche sales con nosotros. No admito un no.’ Ella duda: ‘¿Estás loca? Sois jóvenes…’ ‘Ni se te ocurra rechazar. Dani prepara una noche épica en el club. Ponte guapa, os recojo a las nueve y media.’ Sonríe: ‘Vale, me apunto. Necesito un cambio.’
Llego en el coche, luces sobre ella: chaqueta roja de cuero, blusa blanca, minifalda negra con abertura en el muslo, mostrando sus medias. La meto delante, al lado de Dani. ‘Siéntate con mi amor.’ Él: ‘Buenas noches, señora.’ ‘¡Chris, tutéame, joder!’ Se ríe. Yo atrás, observo cómo su falda sube, viéndose el borde de la braga. Dani babea con cada cruce de piernas.
En el club, música ochentera retumba. Dani reserva un reservado íntimo: cócteles, frutas, brindis. La pongo entre nosotros. Ella se calienta con los tragos, se desabrocha la blusa, tetas casi al aire. Susurro a Dani: ‘Esta noche la follo contigo. La vas a hacer gozar, y yo mando. Mírala, está que arde.’ Él: ‘¿En serio?’ ‘Sí, mi coño ya chorrea viéndola rendirse.’ Lo envío a bailar con ella.
La agarra por la cintura, mano bajando a la cadera, luego a la nalga. La besa profundo, lengua dentro. Ella gime bajito, frotándose contra su paquete duro. Vuelven, ella colorada, ojos húmedos. La siento entre nosotros. ‘¿Te gustaron sus caricias, guapa?’ Balbucea: ‘Émi… no sé…’ ‘Calla. Ve al baño, quítate sujetador y bragas. Vuelve ya.’ Obedece, temblando.
El Placer Bajo Mi Mando
Regresa, se acurruca. ‘¿Obedeciste?’ ‘Sí… crucé la sala muerta de vergüenza, como si estuviera desnuda.’ ‘Dame las bragas.’ Se las pasa, Dani las huele: ‘Huele a coño mojado, delicioso.’ Yo cojo el sujetador. ‘Ahora, gira hacia mí. Enséñame esas tetas.’ Se tumba, la manoseo los pechos gordos, pezones duros. La beso, lengua juguetona. Mano a su coño peludo, húmedo, dedos dentro: ‘Estás chorreando, puta.’
Piernas abiertas, Dani le abre el culo grande, lengua en el ano. Gime fuerte. ‘¿Patrick te ha metido polla por el culo?’ ‘¡No!’ ‘¿Nadie?’ ‘Nunca…’ ‘Qué desperdicio. Hoy te lo regalo. Dani, fóllatela el culo, pero suave al principio.’ Él lame más, dedos dentro, la abre. Saca la polla tiesa, roza el ano con el glande baboso. ‘¡Sí, Dani, métemela!’ Empuja, entra despacio. Ella grita de placer, coño apretándome los dedos.
Yo me toco el clítoris, viendo cómo la parte en dos. ‘Más fuerte, encúlala bien.’ Él bombea, huevos golpeando nalgas. Ella araña mis caderas: ‘¡Joder, qué bueno! ¡Enculeme más hondo!’ ‘Dilo claro: quiero que me revientes el culo.’ Gime: ‘¡Revienta mi culo virgen, Dani! ¡Más!’ Yo acelero en su coño, sintiendo la polla a través de la pared. Él grita: ‘¡Émi, te amo!’ Se corre dentro, llenándole el ojete de lefa.
Se retira, ano abierto palpitando. Lo masajeo con dedo. Todos jadeamos. Ella: ‘Nunca gozé así… Gracias.’ Rayante, tetas al aire. ‘Ahora sal así, que vean lo puta que eres.’ Reímos, brindamos. Esa noche la conquisté, la hice mía. Poder total, ella rendida. Aún me mojo recordándolo.