Llegué puntual a esa zona industrial fea, domingo por la noche. La sala enorme, casi vacía al principio. Veinte mujeres alrededor del bufé, todas ex amantes de Pierre Tournesol, el escritor erótico muerto tan joven. Su urna en el centro, como un cohete gris. Gilbert, el sirviente eterno, chequea mi invitación. Siento su presencia, eh, como si estuviera vivo.
Champán, caviar, badges con nombres. Hablo con Magali, bella pero insistente, me toca el brazo queriendo más. La rechazo suave. Entonces veo a Maria, la rusa joven, ojos grises detrás de gafas, acento rodando las erres. Diecinueve quizás, ravissante en azul. Me mira, sonríe. Recuerdos de Pierre me inundan: yo en su piano, desnuda, tocándome mientras él jugaba Beethoven. Pero esta vez, yo mando.
La Tensión que Me Hizo Decidir
La vídeo de Pierre empieza. Nos agradece, lega doscientos mil euros a cada una. Luego, pide que nos desnudemos, nos unjamos en aceite. Lo hacemos, eh, cuerpos brillando bajo luces tenues. Maria toca la Sonate au clair de lune en el piano traído. Hacemos rueda, desnudas, oliendo a argán. Boom, la urna explota, cenizas sobre nosotras. Él nos folla una última vez, así. Río, excitada. Maria cerca, piel grisácea pegada. La agarro del brazo. ‘Ven conmigo después’, le digo. Sus ojos brillan. ‘Tú mandas’, responde.
En mi piso, solos. Luna llena por ventana. Pongo Beethoven. ‘Quítate todo’, ordeno, voz firme. Se desnuda lento, tetas firmes, coño peludo. ‘Acuéstate en la mesa, piernas abiertas’. Obedece, respira rápido. Yo me visto de negro, como reina. ‘Tócate el clítoris, despacio. No pares hasta que yo diga’. Sus dedos bajan, moja ya. Gime bajito. ‘Más fuerte, puta. Quiero olerte’. Huele a deseo, salado, dulce.
El Acto Brutal Bajo Mis Órdenes
Me acerco, piano suena. Le meto dos dedos en la boca. ‘Chupa, moja mis dedos para tu coño’. Los saco brillantes, los hundo en su raja empapada. ‘¡Ah! Sí…’, jadea. Bombeo duro, pulgar en clítoris. ‘No corras, espera mi orden’. Tiembla, suplica. Cambio: saco mi arnés, polla gorda de silicona. ‘A cuatro patas, ahora’. Se pone, culo arriba. Escupo en su ano, empujo lento. ‘¡Joder, qué apretado!’. La penetro anal, fuerte. ‘¡Fóllame más!’, grita. Dirijo ritmo, nalgas rojas de palmadas. ‘Cállate y goza cuando yo diga’.
Saco, la volteo. ‘Abre la boca, lame mi polla’. La chupa ansiosa, saliva chorreando. Le meto en coño, embisto salvaje. Paredes aprietan, chorrea. ‘¡Voy a…!’, gime. ‘¡Ahora, zorra!’. Explota, squirt moja mesa. Yo sigo, clítoris frotando correa. La monto hasta mi orgasmo, grito ronco. Cae exhausta, yo encima, sudor mezclado.
La miro, rendida, sonrisa boba. ‘Lo hice todo por ti’. Sonrío, poderosa. Tomé lo que quise, su sumisión total. Adrenalina pura, coño satisfecho. Pierre aprobaría. Yo, la que manda siempre. Mañana, más conquistas.