Tomé el Control: Mi Noche Dominando a un Chico en la Fiesta

Acabo de llegar a casa, el cuerpo aún temblando de esa fiesta en la casa de Vicky. Yo, Paula, la rubia que todos miran. Traje a ese chico, Carlos, alto, con esa mirada tímida. Pero esta noche… umm, decidí que sería mío. Totalmente.

Las chicas reían, borrachas de cava. Glenda, la pelirroja salvaje, Sam, la morena exótica, Vicky la anfitriona. Habíamos jugado con comida en los cuerpos, él lamiendo mayonesa de mis tetas, gambas de mi coño depilado. Su polla dura contra el pantalón. Lo vi sudar, excitado. Ahí lo supe. Hora de mandar yo.

La Decisión de Tomar las Riendas

Me levanté, sonrisa diabólica. ‘Chicas, ahora el postre. Pero mis reglas’. Ellas callaron, curiosas. Carlos me miró, ojos brillantes. ‘Tú, vente aquí’, le dije, voz baja, firme. Le até los ojos con un pañuelo negro. ‘No manos. Solo boca. Y yo decido’. Sentí su pulso acelerado. Adrenalina pura. ‘Primero, chantilly en tu polla’. Chsss, la bombona. Frío en su piel caliente. Las chicas jadearon.

Lo tumbé en la alfombra, sobre cojines. ‘Una minuto cada una, pero yo empiezo y termino’. Lamí primero, lengua lenta en el glande. Salado, cremoso. Él gimió, ‘¡Paula…!’. ‘Silencio’, ordené. Tension subiendo. Mi coño mojado ya, palpitando. Dicté: ‘Después, os pondréis trifle en el chocho. Él adivina. Si falla, yo lo follo como quiera’.

La tensión era eléctrica. Su polla tiesa, goteando bajo la crema. Yo controlaba todo. Él, atrapado. Mío.

Ahora, el acto. Brutal. Primero, lo até las manos atrás. ‘A cuatro patas’. Me puse debajo, coño frente a su cara. ‘Lame’. Mi clítoris hinchado, jugos mezclados con custard amarillo. Lengua torpe al principio, luego ansiosa. ‘Más adentro, joder’. Gemí, pero mandaba. Agarré su pelo, empujé.

El Placer Bajo Mi Mandato

Me giré, monté su cara. Asfixiándolo con mi coño rasurado. ‘Bebe todo’. Él chupaba, nariz en mi ano. Húmedo, resbaladizo. Luego, su turno. Bombeé chantilly fresca en su polla. ‘Chicas, a lamer. Pero despacio’. Glenda glotona, Sam experta. Yo observaba, tocándome. Su polla violeta, al límite.

No aguantó. ‘¡Voy a…!’. ‘No’, grité. Paré todo. Me subí encima. Coño abierto, directo al glande. Deslicé lento. ‘Mira cómo te como’. Polla gruesa, llenándome. Ritmo mío: subo, bajo, fuerte. Tetillas duras rozando su pecho. ‘Fóllame tú ahora. Duro’. Él embistió, pero yo clavaba uñas. ‘Más lento. Obedece’.

Cambié. De espaldas, polla en mi culo. Vaselina de la trousse. ‘Empuja’. Dolor-placer. Anal crudo, profundo. Gemí alto, ‘¡Sí, cabrón!’. Él sudaba, perdido. Lo cabalgaba, nalgas golpeando. Clítoris frotando su huevo. Orgasmos míos primero: uno, dos. Fluidos chorreando.

‘Ahora, métemela en la boca’. Arrodillado, polla en mis labios. Chupé freio, bolas. ‘Córrete’. Jet caliente, tragué todo. Salado, espeso. Él colapsó.

Satisfacción total. Él jadeante, mirada rendida. ‘Eres… increíble’. Sonreí, poderosa. ‘Lo sé. Y fue exactamente lo que quise’. Chicas aplaudiendo, pero yo gané. Control absoluto. Esa polla, ese placer, mío. Mañana, quizás más. Pero hoy, reina.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top