Tomé el Control: Mi Primer Orgasmo Brutal con un Hombre Mayor

Soy Lucía, 25 años, pelirroja flaca como un palo, con tetas pequeñas pero firmes. Volví a la uni a estudiar filosofía después de un curro de mierda en una pyme que no me pilló. Allí conocí a Akin, un pakistani de unos 50, letrado fino, con esa mirada que te cala. Después de clases, nos tomábamos unas cañas en un bar cutre del centro. Hablábamos de todo: de Hegel, de putas vidas, y acabábamos en sexo. Sin filtros. Yo, abierta como una puta en celo, le contaba mis folladas mediocres, mis ganas de probarlo todo. Él, sus conquêtes exóticas. Un día, suelto: ‘Nunca he tenido un orgasmo de verdad, joder’. Me mira, sonriendo, como si yo fuera una cría con ganas. ‘Puedo dártelo, vienes a casa y te lo procuro sin tocarte casi’. Sus palabras me mojaron el coño ahí mismo, pero no. Yo no iba a ser su alumna. Esa noche, en el bar, le cojo la mano. Fuerte. ‘No, Akin. Tú vienes a MI casa. Y yo te digo cómo me vas a hacer correrme. ¿Entendido?’. Se queda quieto, ojos brillantes. ‘¿Cuándo?’. ‘Mañana. No tardes’. Me levanto, le guiño, y me piro con el corazón latiendo como un tambor. Esa noche no pegué ojo. Me toqué el coño pensando en él de rodillas, obedeciéndome. Estaba empapada, olía a puta en heat. Mañana sería mía.

Llego a la fac nerviosa, pero cachonda. Lo veo en clase, su nuca morena me pone. Después, fuera: ‘Vamos’. En mi piso pequeño, cerca de la uni. Cierro la puerta. ‘Quítate la ropa’. Obedece, polla medio tiesa ya. Yo me quedo en bragas y camiseta. ‘A cuatro patas en la cama. Ahora’. Se pone, culo al aire, polla colgando. Le miro el agujero del culo, depilado, limpio. Me acerco, le huelo. Sudor masculino, especias pakis. ‘Vas a hacerme gozar como nunca. Primero, lame mis muslos’. Me subo la camiseta, bajo bragas despacio. Mi coño pelirrojo, chorreando. ‘Mira lo que me haces’. Soplo su polla, se pone dura como piedra. ‘No te toques’. Me pongo a cuatro patas frente a él, pero yo mando. ‘Abre mis labios con los dedos. Lento’. Siente mi calor, mi humedad pegajosa. Gime. ‘Ahora, dedo en el G. Así, joder, gira…’. Empujo contra su mano, mi clítoris hinchado roza la sábana. ‘Chúpame el culo primero’. Lengua caliente, circular. Me retuerzo, tetas frotando el colchón. ‘Ahora el coño. Boca entera’. Me come como un perro, lengua en mi agujero, chupando jugos. ‘Más fuerte, cabrón’. Le agarro la cabeza, empujo. Mi olor lo enloquece. Cambio: ‘Túmbate’. Me subo encima, coño en su cara. ‘Lame clítoris, dos dedos dentro’. Cabalgo su boca, jugos por su barba. Siento la ola subir. ‘No pares… fóllame con la lengua…’. Polla tiesa golpea mi culo. ‘No te corras aún’.

La Tensión que Me Hizo Decidir: Él Sería Mío

Exploté. El Grande, joder. Grité, coño contrayéndose, chorros en su boca. Temblé entera, sudor frío, éxtasis puro. Me corro como una fuente, él bebiendo todo. Bajo, jadeando. Su polla viola, venas palpitando. ‘Ahora tú’. Pero yo decido. Le monto, coño aún sensible engulle su verga. ‘No te muevas’. Subo y bajo, tetas rebotando, clítoris rozando su pubis. ‘Mírame gozar otra vez’. Segundo orgasmo, más brutal, uñas en su pecho. Él gruñe, pero aguanta. ‘Córrete dentro’. Eyacula, caliente, llenándome. Me quedo encima, su semen goteando. Poder total. Me visto, sonriendo. ‘Vete’. Se va atontado. Yo, reina. Nunca me sentí tan viva, tan dueña de mi coño. Él fue mi trofeo, mi primer esclavo del placer. Ahora busco más.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top