Cómo Tomé el Control Total de su Polla y lo Hice Gemir Toda la Noche

Estaba en ese concierto de música clásica, eh, sentada en las primeras filas. La sala pequeña, el aire cargado de perfume y expectación. Él entró, alto, rubio, con el violonchelo entre las piernas. Sus manos… dios, cómo acariciaban las cuerdas. Cada arco era como una caricia lenta, profunda. Sentí un calor subiendo por mi coño. Yo, con mi vestido negro ajustado, pezones duros rozando la tela. No era una niña tímida. Tenía 28, soltera, adicta al control. Decidí: esta noche, esa polla será mía.

Al final, aplausos. Me acerqué al escenario, ignorando a las demás. ‘¿Tu nombre?’, le dije directa, mirándolo fijo a los ojos grises. ‘Alex’, murmuró, nervioso. Sonreí, le di mi tarjeta. ‘Ven a mi hotel después. Habitación 305. No me hagas esperar’. Vi cómo tragaba saliva, su pantalón abultándose. Tension. Él dudaba, yo no. ‘Obedece’, le susurré al oído, oliendo su sudor fresco. Se fue con su amigo, el pianista, pero yo sabía que vendría. Mandé un mensaje: ‘Desnúdate en la puerta. Espera de rodillas’. El poder me mojaba ya.

La Mirada que lo Conquistó: Mi Decisión de Mandar

Llamaron. Abrí, y ahí estaba, desnudo, polla semi-dura colgando, rodillas en el suelo del pasillo. ‘Buen chico’, dije, tirando de su pelo para meterlo. Olía a jabón y deseo. Cerré la puerta, mi tanga empapada. ‘Hoy mando yo. Tú solo gimes y follas cuando diga’. Asintió, ojos brillantes. Lo empujé al suelo, me quité el vestido. Mis tetas firmes, coño rasurado reluciendo. ‘Chúpame primero’. Me senté en su cara, restregando mi clítoris en su boca. Su lengua torpe al principio, la guié: ‘Más profundo, lame mi coño como si fuera tu violonchelo’. Gemí, jugos chorreando por su barbilla. Él jadeaba, polla tiesa ahora, goteando pre-semen.

Lo puse a cuatro patas. ‘Ahora tu turno de suplicar’. Le até las manos con mi bufanda. Agarré su polla gruesa, venosa, la apreté fuerte. ‘¡Por favor!’, rogó. Reí. ‘Fóllame el coño, pero lento’. Me monté encima, cowgirl dominante. Su polla entró de golpe, estirándome delicioso. Subí y bajé, controlando el ritmo. ‘¡Más duro!’, ordené, clavándole las uñas en el pecho. Sudor mezclado, slap-slap de carne. Cambié: lo volteé, lo follé en reversa, mi culo rebotando en su pelvis. ‘¡Métemela hasta el fondo!’. Él gruñía, al borde. ‘No corras aún, cabrón’.

Follada Brutal Bajo Mis Órdenes: Cada Posición, Mi Regla

Lo desaté, lo puse contra la pared. ‘De pie, fóllame por detrás’. Empujé mi culo contra su polla, guiándola a mi coño chorreante. Él embestía, pero yo dictaba: ‘Para… ahora sí, dame polla’. Sentía cada vena pulsando dentro, mi clítoris frotando su base. Gritos míos: ‘¡Sí, joder, rómpeme el coño!’. Lo giré, lo tiré a la cama. 69 salvaje: chupé su polla, garganta profunda, bolas en mi boca. Él lamía mi ano y coño, ahogándose en mis jugos. ‘Trágatelo todo’, le dije.

Última fase: lo monté de nuevo, mirándolo a los ojos. ‘Córrete dentro, lléname’. Cabalgaba furiosa, tetas botando, coño apretando su polla como un puño. Él explotó, chorros calientes inundándome, yo corrí gritando, squirt salpicando su pecho. Colapsamos, su semen goteando de mi coño.

Me levanté, encendí la tele con la Serenata de Schubert de fondo. Él jadeaba, roto. ‘Fue… increíble’. Sonreí, poderosa. ‘Lo sé. Te usé como quise. Ahora vete’. Lo eché, puerta en su cara. Me miré al espejo: coño hinchado, sonrisa de reina. Esa noche, yo gané todo. Poder total, placer mío. Mañana, otro.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top