Después de ese paseo donde nos susurramos guarradas y nos enseñamos el coño y la polla a escondidas, y la comida con manos metidas bajo la mesa acariciando todo… por fin solos en casa. Nuestros padres se fueron. Nos miramos, sonrisa pícara. El corazón me late fuerte, sé que lo quiero ya.
—¿Contento de estar solo conmigo, Luis? —le digo, voz ronca, acercándome.
La Tensión que Explota: Yo Decido Todo
—Joder, sí… Quiero ver tus tetas, tocar tu tanga sexy…
Sonrío. Yo controlo esto. —Ven a mi habitación. Pondré música y te voy a bailar… solo para ti. Sígueme.
Subo las escaleras despacio, falda suelta ondeando. Sé que mira mis muslos, el encaje de las medias, las ligas tirando. Entro en mi cuarto luminoso, cama grande blanca, armario con espejos. Lo hago sentarse en la cama frente a los espejos. Pongo un CD, ritmo lento, sensual. Me planto entre él y los espejos. Veo mi reflejo, excitada ya.
—¿Te gusta la música?
—Sí… mucho.
—Pues mira bien. Voy a hacerte un striptease. Desnúdate con los ojos, pero no toques aún. Esto lo mando yo.
De espaldas, me balanceo. Manos rozan mi blusa, falda. Levanto la falda poquito a poco… primero el borde de las medias, ligas blancas tensas. Ondeo caderas, piernas abiertas. Subo más: ligas completas, piel desnuda, tanga mínima hundiéndose en mi raja. Me inclino, culo redondo ofrecido, tanga tapando apenas el ano. Me giro, porte-ligas ceñido, tanga transparente dejando ver mi coño peludo, labios hinchados.
Desabrocho blusa lento, botón a botón. Sujetador blanco, tetas empujando. Lo tiro, manos en los pechos, apretando. Pezones duros salen. Me acerco, pecho en su cara. Calor de mi piel, perfume. —Toca… no, espera. Primero míralos libres.
El Clímax Bajo Mis Órdenes y la Victoria Final
Desabrocho sujetador, tetas saltan: grandes, forma pera, aréolas marrones hinchadas, pezones tiesos. —Mis tetas de puta… ¿Te gustan? Dime.
—Joder, Agnès… perfectas, enormes…
Tiro tanga arriba, labios coño salen con pelos. —Me excitas tanto… Ahora te masturbo con ella. —Metí el nylon en mi raja, frotando clítoris. Gimo fuerte. Me inclino, abro culo, dedo en ano. —Mira mi culito…
Lo desnudo yo. Polla dura asomando. La saco, piel atrás, glande violeta. La chupo lento, lengua en el frenillo. —Vas a correrte en mi boca, puñetero. Primera vez, ¿eh? Trago todo.
Me monto, coño chorreando en su polla. Empalo de golpe, grito. Subo-bajo salvaje, tetas botando. Él agarra, pero yo marco ritmo. —¡Fóllame las tetas con las manos!
El orgasmo me arrasa, mouille por sus huevos. Cambio: él encima, lo guío. —¡Métemela hondo, rómpeme el coño! Vacíate dentro, sin goma. Pilu.
Corre en mi útero, yo exploto. 69 final: chupo polla sucia de corrida y mouille, él lame mi coño rebosante, lengua en ano. Gemimos, limpiándonos mutuo.
Nos vestimos, sudados. Le meto mi tanga en el bolsillo. —Guárdala, pringada de nosotros. Volveremos a esto. Yo mando.
Poder total. Lo hice mío, lo vi rendirse. Adrenalina pura, coño satisfecho. Nadie me para.