Cómo tomé el control total y lo hice mío al vecino de al lado

Anoche follamos como animales. Mi novio y yo, contra la pared, el cabecero golpeando sin parar. Gemidos ahogados en la almohada, pero se escapaban. Sudor, jadeos, orgasmos que retumbaban. Duró hasta el alba. Sé que el vecino lo oyó todo. Clemente, el viejo de 71 años al lado. Dormilón leve, solo. Pero no me jode. Al revés, me excita imaginarlo ahí, oreja pegada, polla tiesa.

Por la mañana, café en el balcón diminuto. Mi bata verde, anticuada, ceñida con cinta roja. Sale él, encorvado pero ojos vivos. ‘Buenos días, Julia’, dice con sonrisa tímida. Charlamos. Estudiante de letras, griego, latín. Él prestó libros antes. ‘¿No te molestamos anoche?’, pregunto juguetona. ‘Qué va, me alegra oír vida’, responde. Pausa. ‘Haz el amor todo lo que quieras. Me encanta’. Río bajito. Siento el calor subiendo.

La decisión de conquistar y mandar

Una semana después, voy a su puerta. Bato igual, bata floja. ‘Clemente, necesito Plutarque, el de la cólera’. Entra, me señala el estante alto. ‘Sube la escalera, yo café’. Subo, revuelvo caja. Estiro, la cinta se suelta. Bata abierta: tetas peras firmes, pezones duros, vello púbico negro, coño asomando rosado. Bajo despacio, no cierro. Lo miro fijo. Él con tazas, ojos clavados. ‘No dejé caer el libro’, digo sonriendo pícara. ‘No cerré los ojos’, contesta él, voz ronca.

Ahí decido. Este viejo dulce será mío. Tomo control. Dejo tazas, me acerco. ‘Clemente… mírame bien’. Le rozo brazo. Él tiembla. ‘Julia, yo…’. ‘Shh. Hoy mando yo. Quítate la camisa’. Obedece lento, pecho arrugado pero fuerte. ‘Pantalón abajo’. Polla semi-dura sale, gruesa, venosa. La agarro. ‘Buena polla para tu edad. Ahora, arrodíllate’. Se hinyesta, mirada suplicante. ‘Come mi coño. Hazme mojar’. Abro piernas, empujo cabeza contra mí.

El sexo salvaje donde yo dirigía todo

Su lengua torpe al principio. Lamidas suaves en labios mayores. ‘Más adentro, chupa clítoris’. Gime, acelera. Sabor salado mío lo enloquece. Dedos suyos entran, dos, curvos en punto G. ‘¡Sí, joder, así!’. Piernas tiemblan, humedad chorrea barbilla. Adrenalina pura: yo arriba, él rendido. ‘Basta. Levántate’. Lo empujo cama. ‘Túmbate. No te muevas’. Monto cara, froto coño en boca. ‘Bebe todo’. Orgasmos míos primero, grito ahogado.

Bajo, polla tiesa reluciente saliva mía. ‘Ahora follo yo’. Me siento despacio, coño engulle centímetro a centímetro. ‘¡Joder, qué prieta estás!’, gruñe. Cabalgo salvaje: subo-bajo, tetas botando, clavo uñas pecho. Giro, espaldas: polla entra hondo, rozo pared vagina. ‘Tócame culo, aprieta’. Mano suya obedece. Cambio: perrito, pero yo empujo contra él. ‘Folla duro, pero sigo yo el ritmo’. Sudor gotea, olores sexo mezclado edad. ‘Córrete dentro, lléname’. Él explota, chorros calientes inundan. Yo aprieto, exprimo última gota.

Me levanto, semen escurre muslo. Él jadea, exhausto, mirada adoración. Limpio con su camisa. ‘Fue perfecto, porque yo quise’. Sonrío dominante. Puerta, bata suelta. Vuelvo mía, poderosa. Control total, él sucumbió. Adrenalina conquista, placer dirigirlo todo. Quiero más.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top