El confinamiento ya llevaba semanas y el tiempo se hacía eterno. Hablaba con la familia por teléfono, todo bien, pero yo… necesitaba algo más. Mi tío por afinidad, ese hombre de casi cincuenta, con su voz grave y su complicidad de siempre. No nos veíamos desde hacía años, solo likes en Facebook. Yo, con veintidós, morena, curvas firmes de mis vacaciones en la playa, bikini amarillo que deja poco a la imaginación. Pechos pequeños pero duros, culo redondo. Él, viviendo lejos por trabajo.
Empezamos charlando banalidades, piques graciosos. Le conté mis dudas, estudios de contabilidad, ganas de escribir un libro con mis folladas reales y ficticias. ‘Tío, léelo, pero secreto’, le dije. Aceptó corregirlo, curioso. Le mandé el doc: mi primera vez, el dépucelage con Grégoire en la casa de un amigo, borrachos, él torpe pero yo empapada. Detallé cómo me chupó las tetas, me metió dedos, me folló sin condón y se corrió rápido. Luego me despertó con la lengua en el clítoris, mi primer orgasme de verdad. Pero él no me hacía correrme follando.
La Tensión que Me Hizo Decidir: Él Será Mío
Él corrigió, excitado, lo noté. Me preguntó si ahora gozaba más. ‘No aún, pero sigue el libro’, respondí. Semanas sin mails, confinamiento acaba, reunión familiar. El domingo, le envío más: sodomías en vestuario de piscina, exhibicionismo en bosque, videos online con máscara. Él encuentra mis fotos, mi pseudo freegirl38, me ve mamando polla, en cuatro. Me escribe con una foto mía chupando. ‘Vilano curioso, impaciente por verte’, le contesto.
Llego a la reunión, mirada nueva. Él me mira, nervioso, polla dura bajo pantalones. Hablamos, risas, pero yo decido: esta noche lo tengo. Después de comer, lo arrincono en la cocina. ‘Tío… ven conmigo, al baño de arriba. Nadie nota’. Él duda, ‘Marta, ¿qué haces? Somos familia…’. ‘Cállate y sígueme, o te dejo con las ganas que tienes desde mis relatos’. Lo empujo escaleras arriba, cierro puerta. ‘Quítate la camisa, quiero ver ese pecho’. Tiembla, obedece. Yo me bajo la falda, tanga empapada. ‘Mírame, has soñado con esto’. Le beso cuello, mano en su paquete. Duro como piedra. ‘Hoy mando yo. Te vas a correr cuando yo diga’.
El Placer Brutal: Lo Dirigí Hasta el Éxtasis
Lo empujo contra pared, le bajo pantalones. Polla gruesa, venosa, goteando pre-semen. ‘Mmm, más grande que la de Grégoire’. Me arrodillo, la lamo despacio, lengua en el glande, saliva chorreando. Él gime, ‘Dios, Marta…’. ‘Chupa mis tetas’, le ordeno, quitándome sujetador. Pezones duros, él lame torpe. Yo controlo, le meto polla entera en boca, chupando fuerte, bolas en mano. ‘No te corras aún’. Me levanto, lo giro, ‘Ponte en cuatro, como yo en tus fotos’. Él obedece, culo al aire. Le escupo ano, meto dedo, ‘¿Te gusta, eh?’. Gime sí. Pero yo quiero mi coño lleno.
Lo tumbo en suelo, monto. Coño chorreando, rozo clítoris en su polla. ‘Mírame a los ojos’. Bajo despacio, polla entra entera, estirándome. ‘¡Joder, qué prieta!’. Empiezo a cabalgar, lento, luego rápido, tetas botando. ‘Fóllame fuerte, pero yo marco ritmo’. Manos en sus hombros, clavo uñas. Cambio, levanto culo, ‘Ahora por detrás’. En cuatro él, yo empujo contra su polla, control total. ‘¡Más adentro, cabrón!’. Siento orgasmos míos venir, coño apretando. Él suplica, ‘Me corro…’. ‘¡No! Aguanta’. Acelero, grito, ‘¡Sí, ahora!’. Chorros calientes llenan mi coño, yo exploto, temblores, jugos mezclados.
Me aparto, semen goteando piernas. Él jadea, exhausto. Yo sonrío, poderosa. ‘Has sido bueno, tío. Ahora sabes lo que es gozar de verdad’. Limpio con su camisa, beso labios. ‘Esto queda entre nosotros, pero repetiré’. Bajo, como si nada, él tambaleante. Me siento invencible, él mío, placer exacto que quería. Esa adrenalina, verlo rendido… adictivo. Quiero más conquistas así.