Tomé el control y la hice gemir bajo mis reglas

¡Dios, qué calor! Estaba en mi clase de bola postural, sudando un poco, pero no por el ejercicio. Mi top ajustado marcaba mis pezones duros como piedras, y el legging gris claro… ay, delineaba mi coño hinchado, la raja perfecta. Notaba su mirada, la de Mika, esa franco-japonesa nueva en el grupo. Ojos negros, profundos, clavados en mis tetas o entre mis piernas. Me ponía cachonda, joder. Yo, Paula, la tía dura que dirige la empresa familiar de funerarias desde los 22. Razonable siempre, pero en la cama… hambrienta de control.

La coach nos presenta. Alta como yo, cuerpo fino, pelo negro hasta el culo. Dice que bailaremos juntas tango moderno. Coincidimos en agenda: hoy, en mi casa. La invito, cruzamos la calle. En el camino, charlamos. ‘Soy bi’, suelta. Me pica un rubor, pero respondo: ‘¿Y qué?’. Entra en mi caserón heredado. ‘¿Vives sola?’, pregunta. ‘Eché al último squatter hace dos meses’, digo riendo. Ella igual, bi y recién soltera.

La tensión que me hizo decidir: ella sería mía

Nos miramos. Su mirada me desnuda. Me acerco, cojo sus manos. ‘Eres preciosa, perturbadora’. Ella: ‘Tú también, irresistible’. Tensión eléctrica. Le cuento mis ex machistas, que solo follaban por ellos. Ella narra su primera con chica: tormenta, desnudas, se gira y la monta. Me excita tanto que mi coño palpita. ‘No te preocupes, no te saltaré encima’, dice. ‘¿Y si quiero?’, suelto ronca. Boom. La beso fugaz al despedirla. Noche masturbándome imaginándola.

Domingo. La llamo. Nuestras charlas suben de tono: nudes al teléfono, dedos en coños, ‘Ven ya’. Llega en 7 minutos, en mini-vestido. Lo arranca: desnuda total. Yo en slip blanco. ‘Si me besas aquí, no llegamos a la cama’, digo firme. La arrincono al pasillo, frotamos cuerpos. Su piel suave contra la mía, tetas rozando pezones. Manos en culos. ‘Ven, a mi habitación. Yo mando hoy’. La empujo al colchón. ‘Quítame el slip cuando esté chorreando. Primero, te como yo’.

El sexo brutal donde impongo el ritmo

La tumbo boca arriba. ‘Abre las piernas, Mika. Muéstrame ese coñito asiático’. Pezones duros como clavos, monte de Venus con pelito negro fino. Bajo lento, beso su cuello, mordisqueo orejas. ‘Gime para mí’. Manos en tetas pequeñas, pellizco pezones. Baja a vientre, muslos. Soplo su clítoris. ‘¡Paula, joder!’. Lengua plana sobre labios mayores, chupo miel. Dedos abren raja, meto uno, dos. Curvo, toco punto G. ‘¡Más fuerte!’. La follo con dedos, lengua en clítoris. Cambiamos: tribbing, coños frotándose, clits chocando. ‘¡Rápido, puta!’. La monto, 69: mi coño en su cara, devoro el suyo. ‘Trágatelo todo’.

La pongo a cuatro, azoto culo. ‘Pide mi lengua en tu culo’. ‘¡Sí, lameme el ano!’. Raspo, penetro con lengua. Vuelvo a coño, tres dedos, pulgar en clítoris. Grita orgasmo, chorrea en mi mano. Yo sigo: la siento temblar.

Ahora, mi turno. Ella lame mis tetas, pero yo guío: ‘Dedos en mi coño YA’. Me corro explosiva, gritando. Después, la abrazo. ‘Lo has hecho perfecto, pero yo decidí todo’. Poder total. Su cuerpo mío, rendido. Me siento diosa. ‘Vuelve cuando quiera, pero bajo mis reglas’. Adrenalina pura, coño satisfecho. Soy invencible.

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