Hace tres semanas, un viernes noche en Valencia. El aire cálido me ponía cachonda. Salí con mi marido, Javier, buscando diversión. Yo, morena de ojos verdes, treinta tacos, cuerpo atlético de gimnasio, falda corta y top escotado. Él al volante de nuestra Audi. Vimos a ese tío buenísimo en una terraza, alto, musculoso, como modelo. Solo, bebiendo. Me miró. Sonreí con malicia.
Lo seguimos discretamente cuando cerró el bar. A las dos de la mañana, calles vacías del centro. Frenamos a su lado. Bajé la ventanilla. ‘Oye, guapo, ¿nos dices cómo salir de estos muros para irnos fuera?’ Él se acercó, inclinado, oliendo a colonia fresca. Miré sus labios carnosos, su pecho marcado bajo la camisa. Javier al volante, tranquilo. Le expliqué el camino, pero lo frené. ‘Espera… ¿conoces un sitio chulo fuera para acabar la noche?’ Le di opciones, pero volví a pararles. Sonreí. ‘En realidad… ¿vienes con nosotros? Vivimos en una casa aislada cerca. Queremos pasarlo bien… contigo.’ Él dudó, pero vi su polla endurecerse en los pantalones. ‘¿Qué queréis decir?’ Klaxon atrás, nos apartamos. ‘Follar, simple. Te vimos en el bar. Somos abiertos, swingers. Nos pones.’ Directa, como soy yo. Subió atrás. ‘Yo soy Lucía, él Javier.’ ‘Encantado, Marcos.’
La conquista y la tensión que enciende todo
En el coche, tensión. Indiqué el camino a Javier para romper hielo. ‘No te rayes por cómo te abordamos, ¿eh?’ Le dije yo. ‘Soy yo la que elijo siempre. A los tíos les bloquea Javier.’ Llegamos a nuestra casa en la huerta, piscina iluminada. Apéro en el borde, champán frío. Hablamos de todo, pero yo mandaba. ‘Quítate la ropa, ponte cómodo.’ Me desnudé primero, tetas firmes, culo redondo, sandalias de tacón. Javier igual, depilado, polla media tiesa. Él nos miró, admirado mi cuerpo, su tableta de chocolate. Sonreí. ‘Ahora tú, Marcos. Muéstrame esa polla.’ Se desnudó, polla dura ya. ‘Somos bi los dos. ¿Te mola que Javier te chupe? ¿Que te folle el culo?’ Dudó. ‘Primera vez… pero sí, probemos.’
Lo acerqué, besé su boca jugosa, lengua dentro, mano en su polla dura, venas pulsando. ‘Mmm, qué rica.’ Javier nos tocó. Mi mano en su polla a él también. ‘Tócala, Marcos. Vas a adorarla.’ Él la agarró, temblando. Bajé, chupé su polla profunda, saliva chorreando. Javier le lamió huevos. ‘¿Ves cómo gime? Ahora, chúpale el culo a Javier.’ Lo puse de rodillas. Él obedeció, lengua en su ano depilado. Yo me masturbaba viéndolos. Tensión al rojo vivo. Yo decidía: ‘Para. Ahora yo.’ Lo tiré al suelo, monté su cara. ‘Lámeme el coño, hazme correrme.’ Lengua adentro, clítoris hinchado, jugos en su boca. Javier le metió dedo en culo. ‘Prepárate, te vamos a follar como puta.’
El clímax brutal donde mando yo
Acto brutal. Lo puse a cuatro patas. Javier escupió en su ano, polla cabezona contra él. ‘¡Métela, rómpeselo!’ Entró lento, Marcos gimiendo como perra. ‘¡Joder, qué apretado tu culo!’ Yo delante, polla en su boca. ‘Chupa mientras te follan.’ Ritmo salvaje, Javier embistiendo, huevos chocando. Cambié: arnés con dildo XXL. ‘Ahora yo te reviento.’ Él jadeaba. ‘Sí, Lucía, fóllame.’ Empujé, 20 cm dentro, ano dilatándose. ‘¡Siente cómo te lleno, puta! ¿Te gusta mi polla?’ ‘¡Sí, más fuerte!’ Clavé brutal, nalgas rojas de palmadas. Javier se pajeaba. ‘Córrete en su cara.’ Salió, jets calientes en su boca abierta. Él tragó, gemí: ‘Buen chico.’ Lo follé más, él corrió sin tocarse, prostata explotando.
Javier lo montó, yo el arnés en Javier. Cadena: yo follando a Javier follando a Marcos. Gemidos locos. ‘¡Todos corrernos juntos!’ Él gritó primero, yo después frotándome clítoris. Éxtasis.
Al amanecer, exhaustos. Piscina, besos lentos. Lo traje de vuelta. Obtuve todo: su sumisión total, polla y culo míos. Poder puro, adrenalina eterna. Me corrí pensando en repetir. Él sucumbió. Yo gano siempre.