Entro en mi taller en Madrid, el olor a metal caliente y soldadura me golpea. El martilleo ensordece, pero ahí está él, mi visitante habitual, admirando mis bustos de mujeres sin cabeza. Alto, fuerte, con esa mirada que intenta ser casual. Mi asistente, Lola, con su casco de soldadora, levanta la visera y me guiña un ojo. Él no sabe que hoy yo decido.
Me acerco, tablier de cuero ceñido a mis curvas, guantes hasta los codos. Toco su hombro, firme. ‘Ven, te enseño algo nuevo’, le digo, voz baja, segura. Él duda, ‘Colette… eh, ¿dónde está?’. Sonrío, fossettes en las mejillas. ‘Hoy mando yo. Sígueme’. Lola suelta una risa suave, sabe lo que viene. Lo guío al fondo, entre hierros y moldes de tetas, culos, coños detallados. Mi corazón late fuerte, adrenalina sube. Él me mira el culo en la combinaison ajustada. Perfecto.
La Tensión que Me Encendió
‘Quítate la camisa’, ordeno, sin preámbulos. Parpadea, ‘¿Qué?’. ‘Ya. Quiero ver ese torso para mi próxima escultura’. Obedece, lento. Sus músculos brillan bajo la luz de los arcos. Lola se acerca, pelo negro suelto. ‘¿Lo ayudo?’, pregunta pícaramente. Asiento. Ella le besa el cuello mientras yo desabrocho su pantalón. Su polla salta, semi-dura. ‘Buen chico. Hoy no follas, yo follo contigo’. Él gime, ‘Sí… haz lo que quieras’. Tomo control total.
Lo arrincono contra la pared fría. ‘De rodillas’, le digo. Se arrodilla, mirada arriba, suplicante. Bajo mi cremallera, saco mis tetas pesadas, pezones duros. ‘Chúpalos’. Él obedece, lengua ansiosa lamiendo, mordisqueando. Lola me besa la boca, manos en mi coño ya húmedo. ‘Jefa, está listo’, murmura. Le empujo la cabeza entre mis piernas. ‘Lame mi coño, hazme correrme primero’. Su lengua entra, chupa mi clítoris hinchado. Gimo, ‘Más profundo, joder’. Lola le masajea las bolas, lo pone a mil.
Placer Brutal Bajo Mi Mando
Me corro rápido, jugos en su cara. ‘Ahora, el culo’. Me giro, bajo el pantalón, abro nalgas. ‘Lame mi ano, prepara el terreno’. Él mete lengua, caliente, húmeda. Lola trae lubricante. ‘Tu turno, Lola. Monta su cara’. Ella se sube, coño rasurado frotando su boca. Yo agarro su polla dura como hierro, la masturbo fuerte. ‘No corras aún, cabrón’. Lo monto de golpe, coño apretado tragándosela entera. Cabalgo salvaje, tetas rebotando. ‘¡Fóllame el culo ahora!’, grito. Cambio posición, me empalo en su polla con el ano, estrecho, ardiente. Grito de placer, ‘¡Sí, así, métela toda!’.
Lola se une, chupando mis tetas mientras yo reboto. Cambio: ‘Lola, abre tu coño’. La pongo a cuatro, él la penetra por orden mía. Yo dirijo, ‘Más fuerte, hazla gritar’. Luego lo saco, me lo meto en la boca, saboreo sus jugos mezclados. ‘Córrete en mi culo’. Él obedece, chorros calientes llenándome. Lola se corre frotándose el clítoris. Yo controlo cada espasmo.
Después, jadeantes en el suelo frío. Él exhausto, mirada rendida. ‘Fue… increíble’, balbucea. Sonrío, poderosa. ‘Sabía que sucumbirías. Mi próximo molde será de tu polla erecta, eterna’. Lola ríe, ‘Jefa siempre gana’. Siento la rush, el poder puro. Lo conquisté, lo usé, obtuve todo. Mañana, en el taller, su esencia en bronce. Mía para siempre.