Me miro en el espejo, joder, qué buena estoy. El vestido negro de terciopelo abraza mis curvas como un guante. El escote profundo deja mis tetas enormes casi saltando, redondas y firmes gracias al corsé de encaje. Respiro hondo y… ups, el pezón izquierdo asoma. Lo ajusto, sonriendo. Sé que van a babear. Pelo recogido en moño alto, cuello al aire con un collar de cuero negro brillante. La raja de la falda sube hasta las caderas, nada de bragas esta noche. Me encanta sentirme expuesta, el aire rozando mi coño rasurado. Medias de red y tacones altos completan el pack. Labios rojos glossy, lista para cazar.
La amiga llega puntual, guapísima en su vestido azul corto que deja ver sus muslos. Nos besamos en la boca, más caliente que nunca. Vamos a una fiesta privada del festival de cine. ‘Carmen, estás para follar’, dice riendo. ‘Hoy mando yo, quiero una polla buena’. Subimos al coche, risas y promesas de noche loca.
La Decisión: Él Será Mío Esta Noche
Llegamos, luces tenues, champán fluyendo. Mi amiga se pierde con un tío en el bar. Me quedo sola junto al piano, copa en mano. Lo veo: alto, traje impecable, apoyado en una columna, mirándome las tetas. No, espera… hay otro que me devora con los ojos desde lejos. Pero decido: el de la columna es mío. Me acerco segura, ‘¿Perdido en tus pensamientos o en mis curvas? Sígueme, quiero mostrarte algo’. Él sonríe, intrigado. Lo llevo por un pasillo hasta un saloncito rojo, olor a incienso, paredes llenas de grabados porno: pollas duras, coños abiertos, orgías salvajes. Su boudoir, dice. ‘Esto es tuyo, ¿eh? Bien, pero ahora mando yo. Si quieres verme, quítate la ropa y siéntate. Y pajéate viéndome’. Él duda un segundo, pero obedece. Polla ya medio dura saliendo del pantalón.
Empieza la música lenta. Ondeo las caderas, manos en el pelo, bajando por el cuello, tetas… Me giro, subo la falda, muestro muslos, el borde de las medias. Me inclino, culo en pompa, piernas abiertas. ‘Mira mi culo perfecto’, digo. Lo abro con las manos, ano fruncido al aire. ‘Ahora las tetas’. Me vuelvo, bajo el vestido lento, tetas libres balanceándose, pezones duros como piedras. Las masajeo, pellizco, estiro. Él se pajea fuerte, polla hinchada, huevos llenos. Me desnudo del todo, coño mojado brillando, olor a sexo fuerte. Ecarte piernas, muestro la raja rosa, clítoris palpitando. ‘Tócate más rápido, pero no corras aún’.
El Placer Bajo Mis Órdenes
Me tumbo en la alfombra, piernas en alto, abiertas. Toco mis tetas con una mano, coño con la otra. Dedos en la raja, clítoris hinchado… ay, qué gustazo. Meto un dedo, dos, chup-chup de mi jugo. A cuatro patas, culo a él, dedo en el ano, ondulo. Él gime, pajeándose como loco. ‘Para’, ordeno. Me siento en el sofá, piernas abiertas. ‘Arrodíllate y lame mi coño. Hazlo bien y te dejo tocarte’. Se pone entre mis muslos, lengua en los labios, sube… lame el clítoris, aspira. Joder, me corro casi ya. ‘Más adentro, chupa mi jugo’. Gimo, masajeo tetas, pero controlo: ‘No pares’. Lo empujo, cojo su polla enorme, la chupo profunda, garganta llena, huevos en la mano. Lo miro: ‘No te corras en mi boca aún’.
Lo monto a horcajadas, coño tragando su polla hasta el fondo. Cabalgo duro, tetas rebotando en su cara. ‘Chupa mis pezones’. Cambio, a cuatro, él detrás pero yo marco ritmo: ‘Fóllame lento, ahora rápido’. Siento su polla palpitar. ‘Córrete en mis tetas’. Él obedece, chorros calientes cubriéndome. Me corro gritando, clítoris frotando, ola infinita.
Quedamos jadeando. Toco el semen en mis tetas, untándolo. Suena una campanilla, entra la sirvienta rubia, tetas como melones desnudas bajo el delantal. La miro: ‘Límpialo todo con tu lengua’. Ella lame su polla, luego mis tetas, pezones… Nos besamos, sabor a semen. Él mira, polla endureciendo otra vez. Pero yo sonrío: lo tuve todo, como quise. Poder puro, coño satisfecho. Mañana, otra conquista.