Hace meses que estoy con Luis, mi hombre perfecto. Pelo castaño largo, tetas redondas 90B que piden lengüetazos, culo firme para azotes… Mido 1,60 pero mi cuerpo lo vuelve loco. Él, 21 años, 1,83, con una polla gruesa y larga que me hace correrme como una loca. Pero ya no basta. Quiero más. Otras pollas, otros sabores. Y hoy, yo mando.
Llego a su piso sola, noche caliente. Me pongo el portaligas negro que le vuelve loco, tanga mínima. Él abre la puerta, ojos hambrientos. ‘Ven aquí, guapo’, le digo, empujándolo contra la pared. Besos duros, mi lengua invade su boca. Siento su polla endurecerse contra mi vientre. ‘Hoy no, cariño. Yo decido’. Lo arrastro al dormitorio, lo tiro en la cama. ‘Quítate todo’. Obedece, polla tiesa ya. Sonrío. Saco las esposas que traje. ‘Manos arriba’. Clic. Está atado a la cabecera. ‘¿Qué haces, Lucía?’, gime. ‘Calla. Quiero otra polla. Llama a tu amigo Marco. Dile que venga ya’. Él duda, pero marca. ‘Ven, tío… ella quiere’. Cuelga, excitado. ‘Buen chico’.
La Tensión que Me Hizo Decidir: Él Será Mío
Espero, rozando su polla con las uñas. Lamo el glande, salado, hinchado. ‘No corras todavía’. Suena el timbre. Marco entra, alto, polla abultando los pantalones. ‘Desnúdate’, ordeno. Él obedece, polla más gorda que la de Luis. ‘Ahora, los dos sois míos’. Desato a Luis un poco, pero mando: ‘Luis, lame mi coño. Marco, chupa mis tetas’. Me subo a la cama, abro las piernas. Lengua de Luis en mi clítoris, succionando. ‘Más fuerte, joder’. Marco mama mis pezones duros, mordisquea. Gimo, humedad chorreando. ‘Para’. Cambio. ‘Marco, fóllame la boca’. Su polla entra, venosa, olor a macho. La chupo profunda, saliva goteando. Luis me come el culo, dedo dentro. ‘Sí, así… pero yo digo cuándo parar’.
‘Tiempo de follar de verdad’. Monto a Luis, su polla entra de golpe en mi coño empapado. ‘¡Joder, qué prieta!’, gruñe. Cabalgo duro, tetas rebotando. ‘Marco, mete tu polla en mi culo. Despacio’. Él lubrica con mi jugo, empuja. Dolor agudo, luego placer brutal. Llena hasta reventar. ‘¡Moveos al ritmo que yo marco!’. Subo y bajo, ellos follan sincronizados. Grito: ‘¡Más fuerte, cabrones! ¡Hacedme correrme!’. Azoto el culo de Luis, tiro pelo de Marco. Sudor, gemidos, pollas palpitando. ‘¡Me corro! ¡Sí!’. Explosión, coño apretando, culo contrayéndose.
El Sexo Brutal Bajo Mis Órdenes
No paro. ‘Cambiad’. Ahora Marco en coño, Luis en culo. En levrette, me abro toda. ‘¡Folladme como perras!’. Golpes profundos, huevos chocando. ‘¡Azotadme el culo!’. Palmas resuenan, rojas marcas. ‘¡Voy a correrme otra vez!’. Olas de placer. Los siento hincharse. ‘¡Sacadlas! Alcarme la cara’. Se arrancan, pollas furiosas. Chorros calientes en mi boca, ojos, tetas. Trago todo, lamo limpias. ‘Buen trabajo, chicos’.
Marco se va, sin rostro en mi mente, solo placer. Luis jadea: ‘Eres una diosa’. Me siento poderosa, invencible. Tomé lo que quería: dos pollas a mis pies, orgasmos míos. Mañana, quizás más. Yo mando, siempre.