Cómo Tomé el Control y Follaré al Joven Escudero en Mi Castillo

Lo empujo a la cama. Su polla erecta, gruesa, venosa. ‘Qué polla tan bonita, Gonzalo. Pero es mía ahora’. Me monto encima, froto mi coño húmedo contra su tronco. Goteo sobre él. ‘Abre la boca’. Le meto los dedos, saboreo mi jugo en su lengua. Bajo, engullo su verga de un trago. Chupa mi clítoris con hambre, pero yo controlo el ritmo. ‘Más lengua… así, cabrón’. Gimo, mis caderas aprietan su cara. Lo empujo al límite. ‘Ahora fóllame’. Me siento en su polla, de golpe. Coño apretado la traga entera. ‘¡Joder, qué dura!’. Cabalgo salvaje, tetas rebotando. Sus manos en mis caderas, pero yo las aparto. ‘No toques. Mira cómo te ordeño’. Cambio: a cuatro patas, le ordeno metérmela por detrás. ‘Fuerte, pero sigo yo’. Empujo contra él, clavo uñas. ‘En mi culo ahora. Lubrícalo con saliva’. Escupe, mete el glande en mi ano. Lentoo… duele rico. ‘¡Más adentro, lléname el ojete!’. Lo monto anal, polla palpitando en mis entrañas. Sudor, olor a sexo crudo. Lo giro, le chupo las pelotas mientras me masturbo. ‘Córrete en mi boca’. Explota, leche caliente chorrea por mi garganta. Trago, lamo restos. Él jadea, exhausto. Yo río, coño chorreando.

Al alba, lo echo. ‘Vete. Has sido bueno… por ahora’. Camino desnuda, siento mi poder. Lo conquisté, lo usé como quise. Su polla, su semen, su sumisión: todo mío. Adrenalina pura, placer total. Él sucumbió, yo reino. ¿Volverá? Claro. Pero bajo mis reglas. Me excita pensarlo. Mi castillo, mi coño, mi dominio.

La Decisión que Me Quemaba Por Dentro

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top