Tomé el Control: Cómo lo Seduje y lo Follé Como una Diosa

Estaba harta de las infidelidades de Kevin. Ese cabrón bodybuildé se follaba a todo lo que se movía, incluida Maya, esa puta que ahora me enteré que era la esposa de un tipo decente. Le mandé el vídeo anónimo y boom, caos en su vida. Pero yo quería más. Venganza de verdad. Le escribí al marido: ‘Ven a casa, tenemos que hablar’. Llegó con flores y vino, nervioso, oliendo a colonia barata. Lo miré de arriba abajo. No era malorro, alto, con ojos curiosos. ‘Pasa’, le dije, cerrando la puerta con llave. Eh… sí, con llave. No iba a dejar que escapara.

Nos sentamos en el salón. Su mirada bajaba a mis tetas bajo la chaqueta ajustada. La falda corta subía por mis muslos. ‘Sé lo que hizo Kevin con tu mujer’, solté. Él tragó saliva. ‘Y tú… con la mía’. Sonreí. ‘Somos cornudos los dos, ¿no?’. Me acerqué, rozando su rodilla con la mía. ‘Pero yo no paso página. Quiero venganza. Y tú vas a ayudarme’. Sus ojos se abrieron. ‘¿Cómo?’. Me levanté despacio, quitándome la chaqueta. Mis pechos saltaron libres, pezones duros ya. ‘Follándote. Ahora. Mis reglas’. Él dudó, pero su polla ya asomaba en los pantalones. ‘Ven’, le ordené, tirando de su mano hacia la habitación. El corazón me latía fuerte, esa adrenalina de la conquista. ‘Quítate todo. Despacio’. Obedeció, tieso como una vara. Yo me desabroché la falda, dejando ver mi tanga blanca empapada. ‘Mírame bien. Hoy mando yo’.

La Tensión que Me Hizo Decidir: Él Será Mío

Lo empujé al king size. ‘Arrodíllate’. Se puso de rodillas, polla palpitante, venosa, gruesa. La agarré con una mano, piel caliente, latiendo. ‘Chúpame primero’. Me quité la tanga, abrí las piernas. Mi coño mojado, labios hinchados, olor a excitación pura. Él se acercó, lengua torpe al principio. ‘Más adentro, joder. Lameme el clítoris’. Gemí, agarrándole el pelo. ‘Sí… así, cabrón’. Estaba empapada, jugos chorreando por su barbilla. Lo puse boca arriba. ‘Ahora yo’. Me subí encima, frotando mi coño en su polla dura. ‘No entres aún’. Lo torturé, resbalando arriba y abajo, clítoris rozando su glande. Él jadeaba: ‘Por favor…’. ‘Cállate. Yo decido’. Bajé de golpe, empalándome. ‘¡Ahhh! Qué polla más gorda’. Cabalgué fuerte, tetas botando, sudor perlando mi piel. Sus manos en mis caderas, pero yo las aparté. ‘No toques. Mira cómo te follo’.

El Placer Brutal: Dirigiendo Cada Empuje

Lo volteé en cuatro. ‘Ahora por detrás’. Me arqueé, culo en pompa, coño abierto y chorreante. ‘Métemela hasta el fondo’. Embistió, pero yo marcaba el ritmo, empujando contra él. ‘Más fuerte, hostia. Destroza mi coño’. Golpes secos, piel contra piel, slap slap slap. Mi clítoris palpitaba, orgasmo subiendo. ‘¡Voy a correrme! No pares’. Exploté, gritando, paredes de coño apretando su polla. Él gruñía. ‘Sácala. Quiero tu leche en mi culo’. Se corrió, chorros calientes salpicando mis nalgas, bajando por mis muslos. Me giré, besándolo salvaje. ‘Buen chico’.

Me tumbé a su lado, cuerpo brillante de sudor, coño palpitando satisfecho. Él jadeaba, rendido. Esa sensación… poder puro. Lo había hecho mío, había dirigido cada segundo, visto cómo sucumbía. ‘Ves? Esto es venganza’. Sonreí, acariciando su polla floja. Kevin perdería todo, y yo… yo acababa de ganar. Me sentía diosa, invencible. Y sí, lo llamaría para más. Porque ahora mandaba yo.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top