Dios… aún huelo su aroma en mis dedos. Soy Sofía, la jefa que todos respetan. Hoy… mi empleada Carolina llegó al curro sin bragas. Lo supe enseguida. Su vestido corto, el viento levantándolo un poco… y yo, sentada frente a ella, vi todo. Ese coño peludo, asomando entre sus muslos. Me mojé al instante. Ella se removía, nerviosa, cruzando las piernas. ‘¿Todo bien, Caro?’, le dije con una sonrisa. Ella se sonrojó. ‘Sí… jefe… solo… el viento’. Ja. Mentira. Su novio se las había escondido, lo vi en sus mensajes por encima del hombro. Poiluda como yo, sin depilarse. Me encanta eso, natural, salvaje.
Empecé a jugar. Abrí un poco las piernas, mi tanga blanca asomando. Ella miró. ‘¿Ves algo interesante?’, le susurré. Sus ojos… clavados en mis pelos negros que desbordaban. Tomé una foto rápida de su entrepierna con el móvil, zoom total. Su coño hinchado, labios gruesos, pelos rizados saliendo por todos lados. Se la envié: ‘¿No tuviste tiempo de ponerte bragas, Caro?’. Ella jadeó, vio el mensaje. Yo sonreí. ‘No te preocupes, me gusta’. Ella dudó… luego, foto de mi tanga. ‘¿Y tú, jefa? Esos pelos…’. Mmm. Me excité más. Estaba empapada, orina y jugos mezclados.
La tensión sube en la oficina
Decidí que era mía. ‘Ven, te doy la mía para que no pases vergüenza’. Fui al baño, me arranqué la tanga. Húmeda, pegajosa, olor fuerte a pis y coño. Con unos pelos enganchados. Se la di en un dossier: ‘Estudia la página 5 con tu consultor’. Ella abrió los ojos como platos. ‘Jefa… esto…’. ‘Guárdala. Huele’. Su novio, Marcos, ya estaba en el chat. Le envié foto de mi coño de cerca: labios abiertos, clítoris hinchado, selva negra. ‘Para tu consultor. Esta noche, los dos, en tu casa’. Ella temblaba. Yo mandaba.
Esa noche… llegué a su piso. Carolina abrió, nerviosa. ‘Jefa… ¿segura?’. ‘Cállate y obedece’. Marcos en el sofá, polla ya dura bajo los pantalones. La besé primero a ella, lengua profunda, mordiendo su labio. ‘Quítate el vestido. Muéstrame ese coño sin bragas’. Se desnudó, piernas temblando. La empujé al sofá. ‘Abre’. Lamí su coño peludo, sabroso, salado. Ella gemía: ‘Ay… jefa…’. Marcos miraba, pajéandose. ‘Tú, ven aquí’. Le bajé los pantalones, polla gorda, venosa. ‘Chúpamela mientras ella te come el coño’. Carolina de rodillas, yo sentada en su cara. Su lengua torpe al principio… luego profunda, lamiendo mi ano y coño. Húmedo, chorreante.
El trío donde yo dictaba las reglas
Cambié. ‘Marcos, fóllame’. Me puse a cuatro, él entró de golpe. Polla dura, embistiendo. ‘Más fuerte, cabrón’. Agarré la cabeza de Carolina: ‘Lame sus huevos mientras me folla’. Olor a sexo, sudor, coños mojados. La giré: ‘Ahora tú la follas a ella. Yo por detrás’. Carolina a cuatro, Marcos en su coño peludo. Yo metí dedos en su culo, luego lengua. Ella gritaba: ‘¡Sí, jefa! ¡Me vengo!’. Él gruñía. Yo monté su polla después, rebotando, tetas saltando. ‘Córrete dentro, lléname’. Eyaculó, caliente, espeso. Carolina lamía el semen que chorreaba.
Al final… exhaustos. Yo en el centro, ellos a mis pies. ‘Habéis sido buenos’. Supe que los tenía. Poder total. Mi coño satisfecho, palpitando. Carolina susurró: ‘Eres increíble, jefa’. Marcos: ‘Vuelve cuando quieras’. Sonreí. Lo había planeado, lo había dirigido. Adrenalina pura. Mañana en la oficina… todo será mío.