Cómo Tomé el Control Total en Esa Cena Prohibida

Llegué a esa cena en la mansión del príncipe, eh… vestida con un vestido negro ceñido, hombros al aire, escote que deja ver mis tetas firmes. Calor sofocante, todos sudando deseo. Mujeres semidesnudas, hombres con ojos hambrientos. Mi amiga me había advertido: ‘Aquí se folla sin tabúes’. Vi a ese italiano, alto, tímido, con traje de seda, ojos perdidos en mi pecho. Se llama Luca, acababa de llegar a Madrid. Sonreí, crucé las piernas dejando ver mi muslo. Él tragó saliva.

Me acerqué, rozando su brazo. ‘¿Nervioso?’, le susurré al oído, mi aliento caliente en su cuello. Olía a colonia cara y excitación. ‘Sí… un poco’, balbuceó. Puse mi mano en su polla, ya semi-dura bajo el pantalón. ‘Esta noche eres mío. No preguntas, obedeces. ¿Entendido?’. Sus ojos se abrieron, pero asintió, polla palpitando. La tensión subía, el aire cargado de gemidos lejanos. Servidoras morenas, aceitadas, tetas enormes con piercings, pasando ostras… pero yo solo lo veía a él. Lo agarré de la mano, ‘Ven conmigo ahora’. Lo arrastré a un salón lateral, cerré la puerta. ‘Quítate la camisa’, ordené. Temblando, obedeció, pecho musculoso reluciendo sudor. Me acerqué, lamí su pezón. ‘Buen chico. Ahora, arrodíllate’.

La Mirada que lo Condenó a Mí

Empujé su cabeza contra mi coño. Levanté el vestido, sin bragas, mi raja ya mojada, labios hinchados. ‘Lámelo. Chúpame el clítoris hasta que te diga para’. Su lengua torpe al principio, eh… pero la guié: ‘Más fuerte, mete la lengua dentro, saborea mi jugo’. Gemí, mis caderas moviéndose contra su cara, olor a coño excitado llenando la habitación. ‘Bien… ahora, fóllame la boca con los dedos’. Obedecía, yo controlaba el ritmo. Su polla asomaba dura, enorme, venosa. Me mojé más, adrenalina pura. ‘Ponte de pie. Sácala’. La saqué yo, gruesa, goteando pre-semen. La apreté, ‘Esta polla es mía esta noche’.

Follada Brutal Bajo Mis Reglas

Lo empujé al sofá, me subí encima, coño chorreando sobre su glande. ‘No te muevas, yo follo’. Me empalé despacio, sintiendo cada centímetro estirándome. ‘¡Joder, qué prieta estás!’, gruñó. ‘Cállate y agárrame las tetas’. Cabalgué fuerte, tetas botando, clítoris frotando su pubis. ‘Más hondo… sí, así’. Cambié posición: ‘De rodillas, métemela por detrás’. Perro, polla embistiendo mi culo arriba, manos en mis caderas. ‘¡Fóllame el coño más rápido! Tira de mi pelo’. Gemía obsceno: ‘¡Sí, soy tu puta dominante, destrózalo pero bajo mis órdenes!’. Sudor goteando, olor a sexo crudo, mis jugos salpicando sus huevos. ‘Ahora al suelo, yo arriba otra vez’. Lo monté reverse, viendo su cara de placer sumiso. Metí dedos en su culo, ‘Siente quién manda’. Él jadeaba, ‘¡Me corro!’. ‘No, aguanta. Córrete cuando yo diga’.

Exploté primero, coño contrayéndose, chorros de squirt mojándolo todo. ‘¡Ahora, lléname de leche!’. Su polla pulsó, semen caliente inundando mi útero, goteando fuera. Me corrí de nuevo, gritando, cuerpo temblando. Él exhausto, yo eufórica. Me levanté, semen resbalando por mis muslos. ‘Límpialo con la lengua’. Obedeció, lamiendo su propia corrida de mi coño hinchado. Me vestí, sonriendo. ‘Buen chico. Vuelve a la cena’. Salí primero, pecho hinchado de orgullo. Esa noche, lo conquisté total. Poder puro, él sucumbió a mis deseos. Aún siento esa polla mía, esa sumisión. Nadie me resiste.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top