Cómo Tomé el Control Total de un Extraño en Mi Casa Bajo la Nieve

Es 12 de diciembre. Nieva a cántaros fuera. Me acurruco en mi casa, el fuego crepita en la chimenea. Calor, paz… hasta que un golpe fuerte en la puerta me hace saltar. Corazón a mil. Compruebo la cadena. ‘¿Quién?’, digo firme, mano en la pistola.

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‘Perdón, señorita, mi coche se ha averiado cerca. ¿Puedo usar su teléfono?’. Voz masculina, educada. Miro por la rendija: bajito, castaño, ojos claros. Treinta y pico. No parece amenaza. Quito la cadena, abro. Entra temblando, sonriendo. ‘¡Qué frío! Hasta un esquimal haría iglú ahí fuera, ja ja’. Su risa ronca me crispa un poco.

La llegada y mi decisión de conquistarlo

Señalo el teléfono. Marca, habla en inglés fluido. Lo observo: guapo, sonrisa bonita. Mientras, grelota. ‘Ven al fuego. ¿Té?’. ‘Sí, gracias’. Va al sofá, se quita el abrigo. Gestos suaves. Nada que ver con mi ex, ese cabrón.

Preparo el té en la cocina abierta. Lo miro de reojo. Muslos firmes bajo los pantalones. Me acuerdo de Xavier, el divorcio fresco. Sacudo la cabeza. La tetera silba. Infusiono perfecto. Él aparece en la puerta. ‘¿Necesitas ayuda?’. Salto. ‘No, ya’. Voz temblorosa. ¿Qué coño me pasa? Soy Melissa, poli dura, 35 años, culo redondo, tetas firmes. No me achanto.

Llevo las tazas. Me miro al espejo, arreglo el pelo. Visto cómoda, pero sexy. Él remueve el té con el meñique en alto. Ridículo. Pero… en falta sexual estoy. No, joder, yo elijo. ‘Llámame Melissa’. ‘Yo Alex’. Tutéate, digo. ‘Tu marido se sorprenderá’. ‘Ex-marido. Divorciados hace una semana’. Él asiente, ojos verdes tiernos. ‘Sé lo que es una ruptura’.

Charlamos. Saco la pistola, río al ver su pánico. ‘Soy poli, relax’. Se acerca oliendo a hombre. Caigo torpe sobre él al guardar el arma. Pechos contra su torso. Su aliento caliente en mi cuello. Manos fuertes en mis brazos. Me pongo roja. Pero en vez de apartarme… lo miro fijo. ‘¿Sabes? Tú esta noche eres mío’. Lo beso duro, lengua invasora. Él responde, pero yo mando.

El sexo salvaje donde yo mandaba

Lo empujo al sofá. ‘Quítate la camisa’. Obedece, ojos brillantes. Manos en su pecho musculado. Bajo al pantalón, abro cremallera. Polla dura, gorda. ‘Buena polla, Alex’. La saco, labios en el glande. Salado, pre-semen. Él gime. Chupo lento, lengua en el frenillo. Bolsas lisas, las lamo. Lo miro: ‘No te corras aún’. Mano en mis bragas, chocho empapado. Dedo dentro, resbaladizo.

Lo meneteo fuerte. Él jadea. ‘Para’, dice. No. Lo suelto, me quito todo. ‘A cuatro patas, ahora’. Dudo un segundo, pero… joder, sí. Menottes en sus muñecas, al sofá. ‘Ahora yo dicto’. Cara de sorpresa, excitado. Me pongo a horcajadas. Coño chorreando en su polla. Froto clítoris. ‘Mírame’. Bajo despacio, lo trago entero. ‘¡Joder, qué prieta!’, gruñe. Cabalgo salvaje, tetas botando. Manos en su pecho, uñas clavadas.

Giro, espaldas a él. Polla golpea profundo. ‘¡Más fuerte!’, ordeno. Él empuja, pero yo controlo ritmo. Giro clítoris con dedos. Orgasmo me sacude, grito. No paro. Lo monto más. ‘Córrete dentro’. Él tiembla, chorros calientes llenan mi coño. Sale, semen gotea. Lo desato. Él jadea, exhausto. Yo sonrío, poderosa. ‘Buen chico. Duerme en la grange’.

Me visto, fuego calienta mi piel. Lo echo, puerta cierra. Noche mía. Polla suya fue mía, placer mío. Adrenalina pura. Mañana, nieve. Yo, reina.

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