Me desperté con el sol colándose por las persianas, su cuerpo desnudo pegado al mío. Lucia, esa mamá de curvas generosas que había cazado anoche en la fiesta. Hice el amor con ella como una diosa, y rematamos en mi cama. Sonreí al verla dormir, tetas pesadas subiendo y bajando. Levanté la sábana: sí, las dos peladas. Escuché ruidos en la cocina. Hora de desayunar… y más.
Entré con una camiseta corta, nada abajo. Ella se tapó las tetas al verme, roja como un tomate. ‘Ya las vi anoche, guapa. Y más’, le dije riendo, dejando el café. ‘Ducha si quieres’. Se fue tímida, pero yo sabía: hoy la haría mía del todo. Mientras, preparé el plan. La invité a la piscina de unos amigos. ‘Solo nosotros, relájate’. Sus ojos brillaron, pero dudó por su crío. ‘Vuelve tarde tu ex, ¿no?’ Asintió.
La Tensión que Me Hizo Decidir: Ella Será Mía
La casa era un paraíso: piscina natural, sombra de olivos, silencio total. Comimos ensalada en la terraza, charlando como amigas. Pero yo la observaba: bikini negro apretado en sus carnes, tetas desbordando. Ella miró mis tetas al aire, bronceadas y firmes. ‘Ven, antes del baño, crema solar’. La senté en la tumbona. Manos frías en sus hombros, bajando despacio. ‘Relájate, Lucia. Hoy mando yo’. Suspiró, ojos cerrados. Desabroché su top. ‘Estas tetas son mías ahora’. Las unté, pellizcando pezones duros. ‘¿Te gusta?’, murmuré en su oreja. Gimió bajito: ‘Sí…’
La tensión crecía. Mi coño palpitaba viéndola rendirse. ‘Quítate el resto. Quiero verte toda’. Dudó un segundo, pero obedeció. Desnuda, redonda, húmeda ya. ‘Buena chica. Ahora, abre las piernas’. Le dicté: ‘No te muevas. Disfruta lo que te doy’. Sus muslos temblaron. Yo era la reina, ella mi presa.
Follada Brutal Bajo Mi Mandato
Mis dedos bajaron por su vientre blando, directo a su coño empapado. ‘Mira cómo chorreas por mí’. Dos dedos dentro, chorreando jugos. Clítoris hinchado, lo froté fuerte. ‘¡Ahhh!’, gritó arqueándose. ‘Silencio, o te paro’. La follé con la mano, tres dedos ahora, estirándola. Sonaba a chapoteo obsceno. ‘Me encanta tu coño carnoso, Lucia. Tan abierto para mí’. La besé el cuello, mordiendo. Cuatro dedos entraron, pulgar en el clítoris. Se corrió como loca, gritando, piernas temblando, squirt en mi mano. ‘Eso es, córrete para tu ama’.
No paré. La puse a cuatro patas en la tumbona. ‘Ahora me comes el culo’. Le abrí las nalgas, lengua en su ano. ‘¡Joder, qué rico!’. Lamí su roseta, dedos en coño. Se retorcía: ‘Más, porfa…’. La hice gemir hasta otro orgasmo, culo al aire. Luego, la tumbé y me senté en su cara. ‘Lame mi coño, hazme correr’. Su lengua torpe al principio, pero aprendió rápido. Chupó clítoris, metí dedos en su boca. Me corrí follándole la cara, jugos en su barbilla.
En la piscina, la abracé bajo el agua fresca. Dedos en su coño otra vez, orgasmo compartido. Saliendo, la miré: exhausta, mía. ‘Eres adicta ya’. Revelé mi pasado breve, pero no importó. La dejé con mi marca: poder total. La llevé a casa, mano en su muslo, coño mojado de nuevo. ‘Mañana más’. Sonrió rendida. Esa noche, supe: la conquisté. Poder puro corriéndome por las venas. Ningún ex la tocará como yo.